Denuncia vecinal: “Una parte de la vereda de Necochea y Castelli se transformó en una toldería”

El paredón del complejo de tenis abandonado en la calle Necochea, a pasos de Castelli, se convirtió desde hace tres años, en el hogar improvisado de una persona en situación de calle y en el punto de encuentro de cartoneros y otros sujetos que se juntan para tomar alcohol, situación que altera la vida cotidiana de los habitantes del barrio.

Ante este panorama, un grupo de vecinos dialogó con De Ramos Digital para expresar su preocupación y para exigir que las autoridades municipales se ocupen de brindar una solución que afecta a numerosa cantidad de personas ante la invasión del espacio público.

“Una persona con trastornos psiquiátricos tiró un colchón y bolsas de consorcio y armó un lugar para vivir. Duerme ahí, comé ahí, hace sus necesidades en un tacho de pintura. Es imposible pasar por esa vereda por el olor”, se quejó una vecina que no quiso identificarse por temor a recibir represalias”.

Es que muchos frentistas amparan la presencia del sujeto que, a pesar de armar “una toldería” y convertir a ese tramo de la acera en intransitable, consideran que no se lo debe molestar por el estado de salud en el que se encuentra.

Sin embargo, los años transcurridos sin que desde la comuna se hayan acercado para ofrecer una solución hizo que algunas personas lo denuncien públicamente para cambiar esta realidad.

Además, todos los días a última hora de la tarde, esa esquina se convierte en el punto de reunión de un grupo de cartoneros. “Ahí descargan los carros, revisan la basura, rompen las bolsas y dejan toda la mugre en la calle. Con estos días de calor se llena de moscas, de ratas y el olor es insoportable”, afirmaron indignadas un grupo de mujeres.

Los vecinos periódicamente limpian la basura acumulada para evitar que se infeste de roedores, pero muchos otros adoptaron la costumbre de arrojar bolsas de residuos y desperdicios, lo que profundiza el problema y genera un conflicto extra en el barrio.

Además, desde que se instaló en ese tramo de vereda el indigente, “los sábados a la tarde se reúnen tres o cuatro personas que juntan cobre, cartón y plástico, a tomar alcohol y a fumar porro. Están en un estado que no se puede describir. Realmente pasar por ahí da miedo”, describió la misma vecina.

En los últimos meses se produjeron una serie de robos en casas circundantes a personas que viven solas, lo que genera sospecha y temor en el vecindario: “estos individuos estudian los movimientos de todos los vecinos y saben todo, a qué hora nos levantamos, cuando vamos a caminar, quien tiene alarma, qué autos tenemos. Saben todo”, sostuvo indignada la vecina.

“La pedimos por favor a la Municipalidad que solucionen este problema que venimos arrastrando desde hace varios años, porque no se puede vivir así”, fue el reclamo del grupo de mujeres.


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