La comunidad venezolana festejó, en Ramos Mejía, el primer año de AVZO

La necesidad de ayudar a compatriotas víctimas de abusos por parte de personas inescrupulosas que mantenían en estado de esclavitud a venezolanos en una gomería de Laferrere, fue el desencadenante para que un grupo de ocho venezolanos se reunieran, hace algo más de un año en el Parque Rivadavia, de Capital Federal, para crear una agrupación que pudiera ayudar a su colectividad en la Argentina.

Asimismo, sin llegar a situaciones extremas, el desamparo que experimentan aquellos que llegan de un país lejano para insertarse en otra sociedad con diferentes costumbres, estilo de vida y en la que es imperioso conseguir trabajo para vivir, se convirtieron en los factores que impulsaron a Rafael Monsalve junto a otros coterráneos a crear la Asociación de Venezolanos del Oeste (AVZO).

En plena pandemia y con la premisa fundamental de realizar un trabajo solidario en favor de la comunidad venezolana radicada en la zona oeste del Gran Buenos Aires surgió la asociación que, a medida que pasaron los meses, se expandió a otros sectores de la Capital Federal y de la provincia de Buenos Aires.

En la actualidad, en Ramos Mejía viven más de 3.800 venezolanos, la mayor comunidad de residentes de ese país en el partido de La Matanza, según explicó Monsalve, presidente de AVZO.

La comisión directiva de la asociación, al poco tiempo de comenzar a funcionar obtuvo sus primeros logros y, uno de los más significativos fue el acuerdo alcanzado con la Casa de Auxilio de Ramos Mejía para que sus miembros pudieran tener acceso a la medicina básica a precios accesibles, ante la imposibilidad de pagar una obra social privada y porque una gran cantidad de venezolanos que se encuentran radicados en el país no tienen trabajo en blanco.

Luego le siguieron otras acciones: como el convenio concretado con el Banco Ciudad y el acuerdo con Naranja, que provee una tarjeta de crédito con la presentación del DNI temporal y flexibilización en los requisitos, por lo que no se requiere la presentación de recibo de sueldo.

Pero, además, AVZO tiene más de 15 acuerdos vigentes, entre ellos con estudios jurídicos y contables, ópticas, servicios odontológicos en CABA, zona norte y zona oeste, descuentos en consultas odontológicas, entre muchos otros.

Luego de un año la comunidad no es la misma. A pesar del corto tiempo transcurrido la ayuda mutua incidió en las relaciones de sus miembros y en la obtención de beneficios que dejaron atrás, paulatinamente, la sensación de desamparo que viven los migrantes al llegar a otro territorio.

Es por eso que el domingo 18 no fue un día más para la comunidad venezolana radicada en el AMBA, porque no sólo festejaron un año de AVZO, sino la concreción de lazos solidarios que auguran tiempos mejores.

La celebración comenzó a las 11:00 con una misa en la parroquia Nuestra Señora del Carmen en Ramos Mejía, “uno de los espacios que hemos escogido como centro espiritual para la diáspora venezolana en la zona oeste. Ya tenemos un proyecto para colocar en esos altares a nuestro Siervo de Dios nuestro José Gregorio Hernández”, señalaron desde la asociación.

Luego fue el momento de los agradecimientos realizado por el presidente de AVZO, Rafael Monsalve, que además trazó el balance del primer año de gestión y de los proyectos a concretar en el futuro inmediato.

Tal vez el más ambicioso es la creación de una Federación de Asociaciones Civiles de Venezolanos en Argentina y Afines (FACVAR), como herramienta que permita unir fuerzas para trabajar en los intereses del conjunto de la colectividad radicada en el país.

Pero también hubo tiempo para el disfrute a través del baile y de la música generada por el grupo Tambor Palenque que, como lo definen sus compatriotas, es la “referencia cultural de la venezolanidad en Argentina”.

Los miembros de la comunidad venezolana, reunidos en el playón deportivo del Colegio Juan XXIII, compartieron charlas, anécdotas, degustaron platos típicos y brindaron por un venturoso nuevo año para la asociación.


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