Arturo Ter Akopian, presidente de la Casa de Auxilio de Ramos Mejía

Arturo Ter Akopian da la imagen de un hombre serio y sereno, pero a medida que se entrega a la charla muestra su rasgo afable.

Hace 27 años tomó la responsabilidad de rescatar a la Casa de Auxilio de Ramos Mejía de una situación económica insostenible hasta transformarla, en la actualidad, en una institución comunitaria de salud accesible para los vecinos.

Su labor solidaria y desinteresada en la Casa es una suerte de retribución a la ciudad que lo vio crecer. “Yo nací y me crie en Ramos Mejía. Vivía en Belgrano, entre Avenida de Mayo y Necochea, y fui a la primaria a la Escuela estatal Número 4”, cuenta el responsable de la Casa de Auxilio.

Ter Akopian recuerda que hace 60 años en ese Ramos Mejía tan distinto al actual, jugaba a la pelota y andaba en bicicleta por esas calles que eran las de un típico barrio de clase media, pobladas con casas bajas con sus propios terrenos.

Su fuerte vínculo con la comunidad armenia es el legado de sus padres, que llegaron a la Argentina desde muy pequeños y tuvieron que trabajar duramente para abrirse camino en una tierra que los recibió con los brazos abiertos.

“La Argentina recibió muy bien a los armenios y a sus descendientes, y hoy los argentinos de origen armenio estamos muy bien en el país. Consideramos que somos una colectividad un poco exótica para la Argentina, pero nos miran con buenos ojos”, afirma Ter Akopian.

Al hablar de su padre recuerda que, como todo inmigrante, tenía la necesidad resolver los aspectos vinculados con la satisfacción de las necesidades básicas, “porque todo extranjero viene sin nada, salvo excepciones. Mi padre pasó de vendedor de diarios, a tener un bar. Tuvo muchos oficios hasta que, después de haber pasado por muchas vicisitudes, junto con un amigo decidieron montar el negocio inmobiliario en el año 1962”.

Ter Akopian estudió y se recibió de Arquitecto en la Universidad de Buenos Aires (UBA) pero al mismo tiempo continuó con el emprendimiento que inició su padre, la tradicional inmobiliaria ubicada en el norte de la ciudad, que representa el legado familiar que hoy involucra a tres generaciones.

En la charla evidencia su inocultable satisfacción por la gestión de la comisión directiva en la Casa de Auxilio: “nosotros estamos muy orgullosos de lo que hicimos en Casa de Auxilio, porque sin ser funcionarios públicos, sin tener el respaldo del Estado y sin apoyo de ningún sector fuimos capaces de sacar una institución al borde de la quiebra y lograr que se atiendan 150.000 personas por año. Esto sí es crecimiento. Y no es tan difícil, la primera condición es el compromiso, luego administrar con transparencia”, afirma.

¿Cuándo te involucraste con la Casa de Auxilio y por qué lo hiciste?

Fue en 1994. Yo soy un hombre del mundo inmobiliario y no sé si me llamaron para que cuando esto explotará podía ser útil para vender esta propiedad por su extraordinario valor inmobiliario. No lo sé, pero la institución estaba al borde de la quiebra. Así que sí pensaron que yo iba a ser parte de un negocio inmobiliario se equivocaron, aunque no estoy seguro.

Nosotros nos hicimos cargo de la Casa de Auxilio en el año 1994, en plena patria Menemista y privatista. Me hace acordar a la película Luna de Avellaneda que trata un club que en la década del 60 era el corazón de la comunidad, como en Ramos que estaba Bomberitos, Estudiantil Porteño y muchísimos clubes e instituciones que eran contenedoras de la comunidad. Y cómo ocurre en la película Casa Auxilio en la década del 90 implosiona y está al borde de la quiebra. Y nos hicimos cargo entendiendo que teníamos que tomar el toro por las astas en el tema salud.

En ese momento la institución debía un millón de dólares, no entraba nadie, no había médicos. Después había un montón de “kioscos” en el mal sentido de la palabra, de pequeños negocitos, hechos de corruptela menor, pero corruptela al fin, por ejemplo, con las compras de vacunas, con el dinero de los bonos que no se blanqueaban, entre otras cosas.

En ese momento te enteraste de la verdadera situación de la institución.

En realidad, me la tiraron encima, fue un poco extraño. Me pidieron que fuera vicepresidente en junio y en septiembre que me hiciera cargo de la presidencia. Y cuando empiezo a mirar los papeles los llamé a todos y les dije “esto está al borde de la quiebra”. Ahí la situación me explotó en la cara.

¿Y qué hiciste?

Puse el pecho. Acá había cuestiones urgentes y lo más agobiante eran las deudas. Entonces, a cada acreedor tratamos de demostrarle nuestra buena fe con relación a la voluntad de pago. Por ejemplo, llamamos al Banco Credicoop y les dijimos que no les íbamos a reconocer los intereses que reclamaban porque eran un banco cooperativo. Entonces nos comprometimos a pagar el capital en 10 meses y, en ese momento, le dimos la primera cuota. No querían aceptar, pero al mes siguiente volvieron y le entregamos el dinero por la segunda cuota y así, a partir de la cuarta, aceptaron porque vieron la buena fe. La clave está en generar credibilidad, que es algo que falta en nuestra sociedad.

¿Qué es la Casa de Auxilio hoy?

Es un sistema de prestaciones que apunta a un servicio integral. Es muy creativa porque tiene algunos servicios que no hay en el mercado, por ejemplo, hoy brindamos toda la salud ambulatoria con un abono mensual muy modesto, con coseguros en cada una de las prestaciones. Ese coseguro tiene un “efecto mágico” porque el problema que tienen los prepagos es la sobrefacturación debido a la guerra interna que tienen con los sanatorios. En cambio, nosotros al tener un coseguro nos permite financiar las actividades lo que evita la sobrefacturación.

Además, pagamos al contado y eso baja enormemente los costos. El médico viene, trabaja y cobra en el día. Así con cada uno de los prestadores con los que tenemos convenio. Por ejemplo, tenemos contratado y tercerizado el servicio de operación de cataratas que es de primer nivel, al que van también los pacientes de las mejores obras sociales, pero lo que paga aquí por la operación de cataratas es menor a la cuota mensual que abona en su prepaga. Y acá lo abona por única vez.

¿Cuál es el costo del abono mensual?

Es aproximadamente de 600 pesos en adelante, realmente son muy accesibles porque son casi aranceles hospitalarios. Pero también tenemos algo muy novedoso. Firmamos un convenio con Federación Patronal por el cual se paga 2.500 pesos por mes, por persona, a la que se le brinda todos los servicios de asistencia ambulatoria a través de la Casa de Auxilio, pero además, si necesita internarse por una operación o algún hecho de gravedad se la indemniza y elige donde atenderse. Al igual que en cualquier parte del mundo se atiende y la compañía de seguro va y paga. El plan se llama MBA+.

Este tipo de plan, por ejemplo, le sirve a la gente que tiene comercio porque en el caso de que no pueda trabajar durante unos meses por problemas de salud, se puede atender en el hospital público pero el seguro le abona el dinero, por lo que le sirve para vivir ante la falta de ingresos.

¿Cuántas personas trabajan en la Casa de Auxilio?

En la Casa hay 120 personas que cobran todos los meses lo que incluye al personal en relación de dependencia, empleados y, además, hay 60 especialistas. Por lo tanto, genera trabajo de manera directa para 180 personas, sin contar a los prestadores como los laboratorios, centros de ojos, ambulancia, entre otros.

¿Cuántos asociados tiene la institución y qué beneficios les ofrece?

La cantidad de socios ronda los 4.000, pero en realidad se atienden 150.000 personas por año porque mucho de los que utilizan los servicios no son socios.  Hay un hecho importante para destacar en este punto y es que la mayoría de la gente que viene atenderse acá lo hace porque le sirve.

Pero el socio tiene varios beneficios, por empezar una empresa de ambulancia de primera línea como UCM, después tiene asistencia al viajero en todo el país a través del convenio que tenemos con Universal Assistance, la consulta con los médicos y especialistas en la Casa la abona un 30% menos aproximadamente. Además, a los socios se les confecciona una historia clínica, que no es un tema menor. En el momento asociarse un clínico de primera línea le hace una entrevista para construir la historia clínica del paciente, y es importante porque es una herramienta para comenzar a tener un panorama en cuanto a la salud del socio.

¿Quiénes son los que se atienden mayormente?

La mitad de la gente que se atiende en la Casa son del PAMI, por lo tanto, el 50% de los socios son jubilados.

¿Quién financia a la Casa Auxilio?

Los socios con lo poquito que pagan. Por eso yo hablo de la transparencia, porque estoy convencido de que el país se arregla y lo que hay que hacer es ser transparente y dejar de robar, es así de clarito.

¿Cuáles son las especialidades médicas más requeridas?

Las más requeridas son cardiología, ginecología, pediatría, clínica médica, entre las principales. En realidad, la Casa se está transformando en un hospital de día porque el servicio es integral. Recientemente instalamos el segundo consultorio odontológico por la gran demanda que tiene y, además, tenemos una guardia de 14 horas por día.

Por otra parte, la Casa tiene una concepción de funcionamiento distinta a cualquier clínica o centro de salud porque no está vinculado con ningún prepago, porque esto es de libre contratación. Y después tenemos un seguro de salud qué es totalmente diferente, además ofrecemos un servicio de salud único en la zona que se caracteriza por un trabajo interdisciplinario entre todos los profesionales que trabajan aquí y, en este área la Casa de Auxilio está muy bien posicionada.

¿En qué otro aspecto se destaca?

Como centro de salud comunitario hay que destacar que están viniendo a trabajar jefes de servicios de los mejores centros hospitalarios de primerísimo nivel. Y vienen acá porque saben que el sistema de gestión es transparente, se paga al día y, al tener un caudal importante de pacientes al profesional de la salud le sirve trabajar en la Casa. Entonces, se beneficia a la gente porque paga poco y a los profesionales también porque tienen un buen ingreso y lo cobran en el día, algo tan simple como eso.

Además, en cuanto al equipamiento tenemos tres ecógrafos, equipo de rayos y radiografía dental. La guardia la tenemos equipada con un desfibrilador de última generación y un monitor que mide la frecuencia cardíaca y el pulso. Además, contamos con equipos de emergencia de primera línea para poder dar respuesta al paciente en ese tipo de situaciones.


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