Reubicarían a policías motorizados destinados en Ramos Mejía a otras localidades por violento asalto a colectiveros

El violento asalto sufrido ayer por un chofer y un inspector de la empresa de transporte Almafuerte podría derivar en la disminución de los recorridos de las líneas de colectivos 218, 284, 325, 378, 622 y 628 en todos sus ramales pero, además, en la reubicación de la policía motorizada que patrulla Ramos Mejía a otras localidades del distrito matancero.

Los delegados aseguraron que las autoridades municipales se comprometieron a reubicar a la Policía motorizada: “Todos están con las motos sólo por Ramos Mejía, pero los vecinos que están de Isidro Casanova para atrás están olvidados”.

Además, se elaboró un acta en la que los funcionarios del Municipio se comprometieron a enviar agentes de Gendarmería a distintos barrios. “Eso nos va a servir no solamente a nosotros, sino también a los vecinos, que son quienes se tienen que juntar a la madrugada para ir a tomar el colectivo porque, si no, les roban”, explicaron los representantes gremiales.

El robo ocurrió ayer, después de las 7:00, cuando tres delincuentes rompieron a patadas la garita en la que se encontraban el chofer de la línea 325, Juan Marcelo Puella de 39 años, y el inspector Walter Edgardo Álvez de 51, a quienes amenazaron con un arma, los golpearon para robarles sus billeteras, los celulares, un teléfono de la empresa y documentación.

La terminal del recorrido de la línea de transporte 325, en el barrio Don Juan de Laferrere, fue el lugar en el que se produjo el incidente que, además, se convirtió en el sitio de un nuevo suceso de inseguridad sufrido por trabajadores de la empresa Almafuerte que prestan servicios en La Matanza a través de seis líneas de colectivos.

El violento hecho de inseguridad provocó la reacción inmediata de los compañeros de la empresa que se movilizaron hasta la Rotonda de San Justo en donde atravesaron las unidades para impedir la circulación vehicular y “hacerse escuchar para evitar otra muerte inocente”, según sostuvo un chofer en pleno corte.

“No queremos otro Pablo Flores” “No queremos otro Leandro Alcaráz”, gritaban enfervorizados en referencia a colectiveros que murieron a manos de asaltantes mientras cumplían servicio en el territorio matancero.

Los trabajadores demandan respuestas tanto a la administración distrital como a las fuerzas de seguridad públicas de la provincia de Buenos Aires.

El delegado de la empresa Rubén Ramírez, en declaraciones a El1 Digital, aseguró que “hubo otro caso en Castillo con un compañero, al que también le pegaron. Por eso tomamos esta medida de fuerza, pedimos justicia y seguridad. Y tenemos un compañero que mataron hace un año, Pablo Flores”.

Ramírez, además, sostuvo: “Tuvimos reuniones con Sergio Berni y nos prometió que todas las unidades de todas las empresas iban a tener cámaras, no sucedió nada de eso. También nos prometió seguridad en los fondos de los barrios, donde ni los policías se animan a entrar y nosotros entramos sin custodia. Está terrible en todos lados, pero más en los fondos de Laferrere y Castillo”.

El 1 de octubre de 2020 fue asesinado el chofer de la línea 218, Pablo Flores, lo que derivó en un paro y en reuniones entre los delegados de la empresa Almafuerte, los representantes de la Unión Tranviarios Automotor y algunos internos que se reunieron con el ministro de Seguridad bonaerense Sergio Berni.

En la reunión, se labró un acta de compromiso donde el Ministerio prometió la instalación de cámaras de seguridad en los colectivos como lo establece la Ley 14.897. También se garantizó intensificar los patrullajes policiales en los barrios.

Además de esta ley, que fue reglamentada tras el asesinato de Alcaráz, pero que nunca fue aplicada debidamente, fue presentado un proyecto que proponía la instalación de cabinas para aislar al chofer y asegurarle más protección, pero tampoco se implementó.


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