El oficialismo matancero prometió a vecinos de Virrey del Pino regular el uso de agrotóxicos antes de fin de año

Hace 14 meses Érika Gebel comenzaba su lucha contra la fumigación indiscriminada en el barrio Nicole de Virrey del Pino al denunciar que ella y su familia padecían de envenenamiento con glifosato en sangre y, para visibilizar el reclamo, impulsó la creación de la Asamblea de Vecinos Envenenados por Glifosato en La Matanza.

A partir de ese momento, llevaron su problema a diversos ámbitos municipales y provinciales, uno de ellos fue el Concejo Deliberante local en el que presentaron en abril pasado, a través de los ediles del Frente de Izquierda-Unidad Juan Romero y Natalia Hernández, un proyecto de ordenanza para que se regule el uso de pesticidas en el distrito.

“La iniciativa tiene la particularidad de haber sido elaborada colectivamente entre la asamblea, vecinos, organizaciones ambientales y populares que articulamos en los territorios contaminados de La Matanza”, según explicó Gebel.

La prédica incesante de los vecinos afectados tuvo un nuevo avance siete meses más tarde, debido a que el pasado martes 15 de noviembre los integrantes de la organización vecinal junto con los concejales Romero y Hernández  se reunieron con el subsecretario de Ambiente, Mauro Chellillo, y el Vicepresidente del Concejo Deliberante, Sergio Landin.

Desde la Asamblea explicaron, a través de un comunicado, que el encuentro sirvió para “debatir sobre la propuesta de ordenanza que presentamos junto a los concejales del FIT-U para reglamentar una franja de no aplicación y fumigación con Agrotóxicos en torno a viviendas, escuelas y cursos de agua”.

Los vecinos de Virrey del Pino sostienen que un paso fundamental para impedir la utilización de pesticidas que causen enfermedades en la población es la sanción de una ordenanza que establezca las formas adecuadas de uso de los pesticidas en La Matanza.

En tal sentido, el concejal Romero expresó que el “proyecto del FIT-U para prohibir el uso del glifosato fue presentado en abril y la Comisión tratante sólo se ha jactado de elevarlo al Ejecutivo”.  

Los funcionarios que asistieron a la reunión presentaron un nuevo proyecto sobre la regulación del uso del glifosato que se comprometieron a tratar y votar en la próxima sesión del HCD. 

“Nos llevamos el compromiso de los funcionarios de votar una ordenanza municipal antes de fin de año, que establezca una franja de 1.100 metros de no fumigación tomada desde la primera línea de viviendas hasta donde comienzan los campos que fumigan (distintos trabajos científicos establecen esa franja en los 1095 metros) con cualquier tipo de Agrotóxicos y/o productos fitosanitarios (cómo quieren denominarlos los que promueven el agronegocio)”, expresó la Asamblea en un comunicado .

No obstante, desde la organización vecinal advirtieron que se mantendrán movilizados hasta que se cumplan con los compromisos asumidos por parte del cuerpo deliberativo matancero, pero además, dejaron en claro que el reclamo se extiende a la “urgente” provisión de agua potable a  los barrios afectados y a la inmediata atención médica a los casos de salud que sufren los vecinos como consecuencia del envenenamiento.

Cronología de un reclamo

La lucha de los vecinos de Virrey del Pino que sufren las consecuencias del uso indiscriminado de agrotóxicos comenzó a organizarse, en noviembre del año pasado, con la creación de la Asamblea de Vecinos Envenenados por Glifosato en La Matanza, integrada por aproximadamente 30 personas que se reúnen una vez a la semana para coordinar las estrategias para visibilizar su problemática.

La impulsora de la organización vecinal es Érika Gebel. Para la vecina y su familia todo comenzó el 30 de septiembre pasado, al recibir los resultados de los análisis efectuados en el Hospital Ricardo Gutiérrez que indicaron que su marido tenía 3.50 de glifosato en la sangre y su hijo de 9 años, 2.50.

A partir de ese momento, desarrolló una tarea en su comunidad para que los vecinos tomaran conciencia de que son víctimas del envenenamiento provocado por el uso reiterado de glifosato que causa irritaciones en la piel, problemas respiratorios y sanguíneos, mareos y náuseas, pérdida de masa muscular, hiperactividad, dolores en los huesos, entre otras afecciones.

A mediados de octubre de 2021, Gebel reportó lo que estaba sucediendo en el Municipio de La Matanza, en la OPS y ante el gobierno nacional. Ninguno de ellos dio respuesta alguna. “Apañan la inconsciencia y eso mata”, señaló.

Sin embargo, desde el FIT-Unidad matancero se acercaron para trabajar en una solución. El ingreso de dos concejales de esa fuerza política en el Concejo Deliberante local allanó el camino para que referentes de la Asamblea de Vecinos Envenenados por el Glifosato mantuvieran reuniones con los ediles para trabajar en un proyecto de ordenanza.

En tal sentido, los concejales Juan Romero y Natalia Hernández se reunieron con Érika Gebel, pero también con referentes de las principales luchas ambientales del distrito, entre ellos Vecinos por la Reserva Natural de Laferrere y contra la contaminación de Klaukol. La presencia de todas las luchas ambientales del distrito, que se organizan y accionan hace tiempo, trazó la perspectiva de fortalecer una lucha integral por el derecho a un ambiente sano en La Matanza.

“En Virrey del Pino en particular, entre los kilómetros 35 y 38 hay un campo de 300 hectáreas que usa agrotóxicos. El problema es que no hay distancia alguna entre los límites del campo y el barrio que lo circunda y, con los años, generó una contaminación muy fuerte que impactó en las familias del lugar con niveles de contaminación elevados”, explicó Romero.

En la práctica, sería inviable la utilización de los pesticidas en La Matanza debido a que los campos se encuentran pegados a los barrios lindantes, como es el caso particular del Barrio Nicole de Virrey del Pino.