Qué es y cómo se financiará el Polo Tecnológico que se construirá en La Matanza

El Polo Científico, Tecnológico y de innovación productiva que el gobierno nacional decidió que se construyera en La Matanza fue presentado a mediados de octubre por el presidente Alberto Fernández, lo que le otorgó difusión mediática y repercusión a nivel nacional.

Una apuesta fuerte que le permite al intendente Fernando Espinoza mostrar a La Matanza como un distrito en el que se impulsa la ciencia y la tecnología vinculada con la educación y las necesidades que requieren las pymes para desarrollarse.

El Polo Tecnológico demandará una inversión de 15 millones de dólares que salen del aporte de fondos tanto del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) como del Estado nacional y que forma parte de los 287 millones de dólares que, a principios de mes, el Gobierno anunció que se invertirán en ciencia y tecnología.

De acuerdo con lo explicado por las autoridades el Polo Tecnológico de Innovación de La Matanza se construirá en un plazo aproximado de dos años y se extenderá a lo largo de un terreno de 10 hectáreas en el que se construirá un edificio de 12.000 metros cuadrados y cuatro pisos, que estará ubicado en la intersección de Camino de Cintura y Ruta N° 21, frente al Hospital “Alberto Balestrini”, en Ciudad Evita.

Maqueta del Polo Tecnológico de La Matanza

Qué es un polo tecnológico

Un polo tecnológico es un espacio en donde se concentra el desarrollo de diversas áreas de ciencia y tecnología, integrando instituciones educativas, de investigación e industrias vinculadas.

En el de La Matanza, se desarrollarán actividades de capacitación e investigación, servicios tecnológicos y espacios para radicación de empresas del sector y de pymes locales, además de constituirse en un “lugar en el que las empresas podrán encontrar servicios para mejorar sus procesos, las y los investigadores podrán desarrollarse y los jóvenes podrán capacitarse”, según expresaron desde el Municipio mediante un comunicado.

Asimismo, el objetivo de las autoridades es que se convierta en “un lugar con espacios para el diagnóstico y simulación del proceso de robotización, con un laboratorio completamente equipado y un área de prototipado con software y hardware de última generación y que funcionará, también, como una incubadora de empresas, con espacios de co-working y fomento a clústers”, aseguraron desde el Municipio.

El Polo contempla la realización de cuatro líneas de funcionamiento. Uno de ellos es TIP.AR -Tecnoteca para la Innovación Popular Argentina-, que consiste en espacios de reconocimiento, formación y articulación productiva y buscará potenciar las juventudes digitales y la inclusión desde la innovación.

El objetivo es tender un puente entre los saberes juveniles no certificados -como ciertas capacidades tecnológicas- y una certificación que les permita mejorar sus posibilidades laborales.

Por otro lado, funcionará un centro de servicios tecnológicos orientados a ramas de las actividades industriales que tengan un fuerte arraigo territorial en La Matanza y los distritos cercanos. El objetivo es que se instalen empresas de base tecnológica para potenciar la creación de puestos de trabajo bien remunerados.

El Polo Tecnológico funcionará a partir de la confluencia de varios sectores del Estado nacional, provincial, y municipal; el sistema científico tecnológico y las universidades; empresas, las cámaras y los sectores productivos.

“Vamos a poder hacer realidad que muchos chicos, que están en la escuela secundaria especializándose en robótica y en nuevas tecnologías puedan seguir estudiando en el Centro Universitario de la Innovación en González Catán (CUDI), que ya cuenta con 10.000 alumnos, y en la Universidad Nacional de La Matanza (UNLAM) que al terminar sus carreras puedan tener una salida laboral rápida y con sueldos elevados relacionados con la industria”, expresó Fernando Espinoza.

El financiamiento de este tipo de proyectos se vincula con el préstamo de 230 millones de dólares otorgado por el BID a la Argentina para invertir en programas de ciencia y tecnología durante los próximos cuatro años.

El ministro de Ciencia, Tecnología e Innovación, Daniel Filmus, aseguró que el Estado nacional aportará otros 47 millones de dólares para estos programas, por lo que la inversión total asciende a 287 millones de dólares.

En ese sentido, esta financiación se orientará hacia cuatro áreas específicas, empezando por una inversión de 100 millones de dólares destinada a la “innovación productiva”, con la creación de nuevos centros tecnológicos en Argentina.

Otra inversión de 91 millones de dólares buscará “ampliar la infraestructura” en las instituciones de ciencia y tecnología del país suramericano, mientras que otros 60 millones de dólares buscarán “fortalecer” las capacidades productivas, mediante la construcción de nuevos consorcios y empresas tecnológicas.

El crédito del BID tiene un plazo de amortización de 25 años, con un período de gracia de cinco años y medio, y se aplicará una tasa de interés basada en LIBOR.  


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