La indignación vecinal obligó a Berni a ir a la comisaría de Ramos para dar respuestas

El aberrante asesinato del kiosquero Roberto conmocionó a la comunidad de Ramos Mejía que se movilizó espontáneamente ante la sede de la Comisaría 2da para exigir justicia debido a que la pareja asesina fue trasladada a esa dependencia policial.

Al grito de Justicia, los manifestantes cortaron la avenida y reclamaron la presencia del ministro de Seguridad bonaerense, Sergio Berni, al tiempo que un grupo especial de la Policía custodiaba el ingreso desde temprano debido al enojo creciente de la multitud.

El Pedro Sabo, padre del kiosquero asesinado, repetía una y otra vez ante el abrazo de sus conocidos: “me arruinaron la vida, a mí y a mi familia. Que los delincuentes “no salgan más”.

Las manifestaciones de dolor, expresadas después del trágico suceso, encrespó a los vecinos que se acercaron al lugar del crimen y actuó espontáneamente en los presentes debido a que fue el inicio de la marcha hacia la Comisaría local.

“No sé qué vamos a hacer porque estamos llenos de delincuentes. Mañana voy a ir a trabajar y me van a matar a mí también”, manifestó otro vecino conmovido por las expresiones de dolor generalizadas.

Para las 18:00, cuatro horas después del crimen, la protesta era masiva por lo que las fuerzas de seguridad efectuaron un cordón de oficiales con cascos y escudos para impedir que alguno de los manifestantes ingresara al interior de la sede policial.

Los manifestantes, enardecidos, encendieron una fogata al tiempo que insultaban al intendente Fernando Espinoza y reclamaban con vehemencia la presencia del subsecretario General de Protección Ciudadana del municipio, Jorge Tapia o la del ministro de Seguridad.

Berni llegó a las 21.30 y los reclamos recrudecieron. La manisfestación creció en cantidad al igual que la ira de sus componentes ante el rumor de que una de las asesinas, al ser menor de edad, sería liberada.