Ramos Mejía: En un intento de robo mataron a Roberto, el kiosquero de avenida de Mayo y Alvarado

El gringo Pedro Sabo abrió hace más de una década y media un kiosco sobre avenida Mayo, a metros de Alvarado, y le puso el cuerpo a las largas horas de trabajo que requiere la atención de un emprendimiento comercial de estas características.

El esfuerzo que realizó le permitió prosperar y se expandió a un local más amplio, del otro lado de la avenida y a un par de metros de la tradicional farmacia de la esquina de Alvarado. Además, con la meta de continuar progresando lo transformó en un kiosco polirrubro.

El gringo incluyó en el negocio familiar a su hijo Roberto Sabo, que lo ayudaba debido a que era uno de los pocos de la zona en permanecer abierto hasta altas horas de la noche y durante los fines de semana.

Pero la ola de delitos que sufre la ciudad hizo que la tragedia alcanzara a una familia que prosperó en base al sacrificio y el trabajo arduo. Ayer pasadas las 14:00, dos delincuentes ingresaron al kiosco con la intención manifiesta de robo y asesinaron a Roberto, de 45 años, de un disparo en la cabeza, lo que provocó la conmoción inmediata del vecindario que se movilizó hasta el local.

Las crónicas policiales se detendrán en un nuevo asesinato como consecuencia de un intento de robo, que a diario padecen los comerciantes y los vecinos que caminan las calles de Ramos Mejía o que intentan refugiarse en la tranquilidad de sus hogares, que cada vez son más inseguros debido al crecimiento de los delitos en todas sus modalidades. Sin embargo, ayer, esas mismas acciones delictivas que son moneda corriente en esta localidad, destruyeron a una familia al dejar trunca la vida de un vecino querido y respetado.

La Policía pudo detener a los asesinos, una pareja de jóvenes que “trabaja” de arrebatadores, no sólo de bienes materiales, sino de vidas ajenas. Uno de ellos es Leonardo Daniel Suárez de 29 años que vive en Capital Federal, en tanto que su cómplice es una adolescente de 15 años, cuya identidad no fue brindada por ser menor de edad, que reside en el barrio Ejército de los Andes, más conocido como Fuerte Apache, en Ciudadela.

El robo y la captura

Las autoridades policiales indicaron que la pareja de delincuentes ingresó al kiosco para robar y luego de dispararle a Roberto, se fugaron en un Ford Focus color negro, que le fue robado minutos antes a un remisero que se encontraba por la zona tras intimidarlo con un arma de fuego.

Uno de los transeúntes que fue testigo del suceso informó a la Policía que puso en marcha el operativo que incluyó el monitoreo a través de las cámaras de seguridad del municipio que indicaron los movimientos de los asaltantes.

Los asesinos, en su intento de fuga, chocaron con un árbol en el cruce de las calles Saavedra y Alvear y, para intentar esconderse, la pareja ingresó a un supermercado con la intención de simular unas compras y cambiarse la vestimenta para no ser reconocidos.

Posteriormente, la pareja criminal le arrebató una moto a un delivery, pero los efectivos de la Comisaría 2da. de Ramos Mejía fueron alertados por lo que iniciaron un operativo cerrojo que finalizó con la detención de los sospechosos en Avenida de Mayo y Rivadavia.

Los delincuentes, al momento de la captura, tenían en su poder cinco teléfonos celulares, dinero en efectivo, un revólver calibre 22 con cuatro vainas intactas y una servida.

“Son personas que cometen ilícitos fuera de su zona de residencia. Las cámaras de seguridad ubicaron las avenidas por donde circularon, por lo que se estableció el circuito que realizaron y en 20 minutos se los atrapó”, explicó uno de los investigadores.

La causa quedó a cargo del fiscal Federico Medone, de la Unidad Funcional de Instrucción (UFI) Temática de Homicidios del Departamento Judicial La Matanza.


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