Ramos Mejía: los vecinos realizaron la cuarta marcha pacífica, en 20 días, en reclamo de seguridad

“Seguridad”. Esta palabra que retumba cada vez con más frecuencia en la ciudad superó la categoría de reclamo y parece convertirse en un ruego, debido a que se multiplica en cada rincón de Ramos Mejía cada vez con mayor fuerza.

Ayer, el cruce de Avenida de Mayo y Argentina fue el lugar elegido por un vecindario que sufre las consecuencias del delito en sus más variadas formas. Entraderas a los hogares, arrebatos callejeros, atracos en manos de motochorros, robo de automóviles y la lista continúa.

Los habitantes de ambos lados de Avenida de Mayo se autoconvocaron para manifestar su indignación y, a partir de las 20:00 de anoche, cortaron la arteria principal de la ciudad para hacer visible su reclamo de seguridad. Los referentes barriales indicaron que el próximo viernes 26 organizarán una nueva manifestación.

Para despejar dudas, los manifestantes indicaron que la marcha no está vinculada con motivaciones políticas y que decidieron realizarla porque cualquiera de los vecinos puede ser víctima de los hechos de inseguridad.

La organización espontánea de los habitantes de esta zona de Ramos Mejía a través de grupos de WhatsApp, de la instalación de alarmas y de cámaras de seguridad particulares son insuficientes para evitar caer en manos de delincuentes que generan una sensación permanente de intranquilidad en las familias trabajadoras que componen este sector de la ciudad.

Incluso los referentes vecinales mantienen permanente contacto con el oficial responsable de la Comisaría 1era. de San Justo, debido a que La zona delimitada entre Brandsen, Florencio Varela, Avenida de Mayo y Humboldt forma parte de la cuadrícula 17 (que en su mayoría abarca San Justo e isidro Casanova) y, según expresaron las autoridades policiales, tienen dos móviles para patrullarla y en ocasiones, se le suma una unidad de la UTOI.

Esto es así a pesar de que el gobierno bonaerense asignó, en febrero pasado, 500 nuevos efectivos del Grupo Unidad Táctica de Operaciones Intensivas de la Policía Bonaerense e hizo entrega de 50 camionetas y 30 motos para reforzar el patrullaje y, a mediados de este año, realizaron otro acto con presencia de las autoridades de seguridad bonaerense para otorgarle más patrulleros al distrito.

En ese momento, el intendente Fernando Espinoza sostuvo que era el inicio de “una nueva etapa del Plan Integral de Seguridad” con la inversión de 1.500 millones de pesos que serán utilizados, entre otras cosas, para incorporar “más de 2000 cámaras de videovigilancia, lectores de patente y de reconocimiento facial”.

Espinoza, además, aseguró que se colocarán 40.000 nuevas luces led de última generación. Por otra parte, sostuvo que a los vehículos aportados por la gobernación se les sumarán 300 nuevos patrulleros, 3.000 nuevos policías además de los 700 efectivos de Gendarmería asignados el año pasado.

La realidad, en cambio, muestra las consecuencias del incesante incremento del delito en las muertes de María Rosa Daglio y Roberto Sabo, dos personas que pagaron con sus vidas la escasa efectividad de las políticas de prevención.

Las marchas organizadas por los propios vecinos se repiten porque, más allá de las estadísticas y de los anuncios que se multiplican en épocas preelectorales, sufren diariamente las consecuencias de la delincuencia y lo único que reclaman es vivir sus vidas en paz en el barrio que eligieron “disfrutar” juntos a sus familias.


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