Virrey del Pino, la tierra olvidada

Los habitantes de Virrey del Pino desde hace más de una década alzan la voz, pero no son escuchados. Viven en una franja del territorio matancero que les resulta indiferente a los que toman decisiones y parecen distantes de los padecimientos diarios que sufren los vecinos de esta localidad olvidada.

Desde el 2009 los pobladores del barrio Las Mercedes sufren enfermedades respiratorias, patologías vinculadas con la piel, trastornos del sistema circulatorio, cambios bruscos en el metabolismo que derivan en patologías relacionadas con enfermedades asociadas al sistema digestivo, entre otros, como consecuencia de la contaminación que provoca la cementera Parex Klaukol.

Por otra parte, en los primeros días de octubre, vecinos del barrio Oro Verde denunciaron que fueron envenenados por el uso de glifosato en un campo cercano a la Plaza, y se sospecha que varios de los afectados podrían ser los alumnos de la Escuela Técnica 13, del Jardín de Infantes 1.000 y de la Primaria 210.

La confirmación llegó a través de los resultados de una serie de estudios realizados a un chico del barrio en toxicología del Hospital del Niño “Ricardo Gutiérrez”, que confirmó que sufre patologías derivadas del uso de pesticidas en los campos de soja lindantes a las viviendas.  

La vecina que encabeza la denuncia es Erika Gebel, quien hace tres años comenzó a detectar problemas de salud en su familia y que, a partir de su denuncia, la Asamblea Ambientalista del Barrio Nicole exige la reglamentación del uso de agrotóxicos en el distrito.

Además, a este cuadro se le suman otras problemáticas que padecen los habitantes de Virrey del Pino: escasez en la frecuencia de la recolección de residuos, falta de ingreso de líneas de colectivos, baja tensión del sistema lumínico, falta de obras hidráulicas y de urbanización para evitar inundaciones permanentes, entre otras carencias.

Los pobladores de los distintos barrios sufren las consecuencias de vivir en esta amplia franja del territorio matancero, pero se esfuerzan por hacer visibles sus reclamos para cambiar la dura realidad que atraviesan.

En tal sentido, los habitantes contaminados por Parex Klaukol se manifiestan a través de acampes y de huelgas de hambre, realizan presentaciones judiciales y ante el Municipio, aunque hasta el momento sin suerte.

Los vecinos contaminados con glifosato, por su parte, presentaron pruebas ante las autoridades comunales y judiciales sobre las consecuencias que provoca la fumigación con agroquímicos para que los organismos correspondientes adopten medidas que terminen con esta práctica que atenta contra la salud de la población que vive cerca de los campos de plantaciones.

Los reclamos de los habitantes de Virrey del Pino parecen no ser escuchados, por eso De Ramos Digital publicará una serie de notas para colaborar con la difusión de los problemas que padecen los habitantes de esa localidad olvidada de La Matanza.