El complejo de fábricas contaminantes

Por Valentina Romero

Al oeste de la ruta 3, a la altura del kilómetro 43, se encuentra el barrio protagonista de esta historia: Las Mercedes. Sus habitantes están obligados a convivir en un ambiente tóxico al estar rodeados de 51 fábricas, nueve de las cuales son consideradas críticamente dañinas para el medio ambiente.

Aerofarma, Parex-Klaukol, Coto, HDK s.a, Rolidar s.a, SAF Argentina s.a, Rovafarma Argentina, Mercedes Benz y Royal Canin se encuentran ubicadas a menos de 1.000 metros del barrio que tiene una superficie de 11,32 hectáreas .

Los vecinos destacan la contaminación atmosférica como uno de los principales problemas y le atribuyen a estas industrias la completa responsabilidad.

Describen la presencia de polvo y humo proveniente de las fábricas de la zona y señalan que Parex-Klaukol es la principal responsable de la contaminación del aire. Según sus relatos, emana una “nube” de humo y polvillo que se deposita sobre las viviendas y calles a 10km a la redonda. Así como tambien, denuncian las vibraciones y ruidos fuertes que surgen de la tolva.

Los habitantes de Virrey del Pino se hicieron oír y, para evaluar de forma cuantitativa algunos contaminantes, se instaló una estación de monitoreo de calidad del aire para analizar las cantidades de material particulado (MP), llevado a cabo por el Programa de Vigilancia y Monitoreo de la Calidad del aire de ACUMAR.

Desde julio a fines de noviembre del 2017, ACUMAR, colocó la estación de monitoreo en el terreno de la fábrica de Mercedes Benz y luego la estación fue mudada al terreno de Aerofarma.

Por otra parte, especificaron la presencia de olores intensos de huesos molidos, provenientes de HDK s.a y de alimento de perros, resultante de Royal Canin. Varían la intensidad según el momento del proceso de producción y la dirección del viento. Sin embargo, más allá de la estación del año por la que estén atravesando, los vecinos de Virrey del Pino utilizan mascarillas para tolerar la convivencia con las fábricas del terror.

Acampes, marchas y huelgas de hambre

En 2016 se hizo la primera huelga de hambre, realizada por una vecina llamada Susana Aranda. Indignada por la situación que estaba viviendo, decidió no comer ni tomar sus pastillas por 22 días en nombre de los vecinos amigos diagnosticados con cáncer.

“A una de las jóvenes que le diagnosticaron la enfermedad, le descubrieron que tenía escamas de vidrio molido impregnado en los pulmones”, mencionó Andrada.

La segunda huelga de hambre que realizó fue en 2018, en la plaza San Justo, por haber sido obligada por dos empleados de Klaukol a tragarse 3 pilas mientras la apuntaban con una pistola. “Elegí vos, un plomo de 9mm o tragarte esto”, le gritaron. Susana pudo escupir una pila, pero no le quedó otra alternativa que ingerir las otras 2.

Los vecinos, manifiestan su enojo de dos a tres veces por mes, frente a las puertas del lugar contaminante porque se sienten abandonados por los funcionarios públicos de La Matanza y son amenazados por los dueños de Klaukol.

“Virrey del Pino no es lugar apto para vivir, la contaminación es tan grande que genera cáncer en los habitantes. Klaukol es una planta industrial que mata gente y estamos condenados a morir”, aseguró la mujer.

Actualmente, hay 240 casas en el barrio y el 90% de los habitantes viven con problemas respiratorios y renales. El lugar de los acampes varía según lo que se decida desde la Asamblea, a veces la realizan frente a la fábrica, otras frente al Municipio y en ocasiones en los portones de las embajadas de Francia y Suecia, de donde creen que son los dueños de las industrias.

Los médicos involucrados en la causa afirman que Virrey del Pino no es un lugar habitable, las autoridades de la provincia y del Municipio hacen oídos sordos mientras que los únicos perjudicados son los vecinos de Las Mercedes, en Virrey del Pino.


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