martes, abril 23, 2024
MUNICIPIO

Los trabajadores de La Nirva marcharon hacia el Obelisco para presionar contra el desalojo de la fábrica

Los trabajadores de la fábrica La Nirva, de Lomas del Mirador, no se rinden. Organizan asambleas y festivales en la puerta del establecimiento para vender sus productos y para preservar sus fuentes de empleo que están en riesgo debido a la orden de desalojo dictada Fernando D’Alessandro.

Ante la incertidumbre que genera la medida en los 55 trabajadores que formaron una cooperativa para seguir fabricando alfajores y otros productos ante el vaciamiento realizado por los antiguos dueños, decidieron hacer visible su reclamo ante la Justicia Nacional.

Es por eso, que ayer marcharon desde el Obelisco hasta el Juzgado Nacional de Primera Instancia en lo Comercial N° 7 para defender sus puestos de trabajo en la empresa recuperada de Lomas del Mirador, acompañados por miembros de organizaciones solidarias y partidos de izquierda.

Antonella, una de las empleadas que integró la marcha, dijo: “tenemos todo para sacar la empresa adelante y estamos demostrando que la podemos administrar, mientras que el dueño Matías Pérez Paradiso no tiene ninguna intención de reabrirla”.

Por otra parte, los concejales matanceros del FIT-Unidad Juan Romero y Natalia Hernández, presentaron el miércoles un proyecto de declaración en el HCD local para que se revoque la orden de desalojo de la fábrica dictada por el juez Fernando D’Alessandro.

En el proyecto los ediles indican que “La Nirva tiene el potencial para cumplir con una importante función social de proveer de alimentos a todas las escuelas y comedores de La Matanza. Esta posibilidad puede ser impulsada desde el mismo Municipio con el fin de proteger los puestos laborales y al mismo tiempo alimentar a las infancias del distrito”.

Los trabajadores de La Nirva hasta el momento no pueden utilizar la marca debido a que pesa sobre la fábrica un concurso preventivo y un de pedido de quiebra, por lo que los empleados elaboran productos para otras empresas.

Los problemas comenzaron en 2017 cuando Matías Pérez Paradiso y Marcelo Iribarren compraron la empresa que fabrica los alfajores Grandote y La Recoleta, además de copitos de dulce de leche y cubanitos. Al año siguiente, comenzaron los despidos masivos, tanto que de los 120 empleados quedaron menos de 60 y la producción comenzó a bajar.

Los empleados, para proteger su fuente de trabajo, se organizaron para ocupar las instalaciones y evitar que se llevaran las máquinas. Fue en ese momento cuando se constituyeron en una Cooperativa de trabajo para comenzar a producir.

“La empresa está en concurso de acreedores, han pasado casi dos años y la justicia no resuelve sobre la quiebra de la misma, pero en todo este tiempo a partir de tener el reconocimiento del INAES (Instituto Nacional de Asociativismo y Economía Social) y con el apoyo del MNER (Movimiento Nacional de Empresas Recuperadas) presentamos un plan de trabajo viable para darle continuidad a la fábrica y, hace un año que lo venimos haciendo, produciendo bajo nuestra responsabilidad”, sostuvo Lorena Pereira, trabajadora con 21 años en la empresa.

Los trabajadores sostienen que seguirán en la planta en asamblea permanente para evitar el vaciamiento, y que continuarán con la fabricación de alfajores para otras marcas para poder seguir adelante.

Sin embargo, la Justicia nombró un síndico que aprobó el plan de trabajo presentado por la cooperativa, aunque aclaran que podrían generar puestos laborales para 200 personas por la dimensión de las instalaciones y las maquinarias de la planta.