La sincronización de dos regiones del cerebro es clave para la memoria episódica, según estudio

Investigadores del Conicet establecieron que la activación de la memoria episódica depende de la comunicación coordinada entre dos regiones del cerebro, proceso que puede ser alterado por enfermedades neurológicas y psiquiátricas.
Según la investigación, financiada por la Agencia Nacional de Promoción de la Investigación, el Desarrollo Tecnológico y la Innovación (Agencia I+D+i) y la UBA (Ubacyt 2018-2020), un aumento en la sincronización entre dos regiones del cerebro, el hipocampo ventral y la corteza prefrontal, es fundamental para la evocación de la traza de memoria de mayor importancia y la correcta resolución de tareas.
El equipo de investigación llegó a la conclusión después de evaluar la respuesta electrofisiológica de las neuronas de un grupo de ratas mientras resolvían una tarea de memoria episódica.
El hallazgo fue divulgado en la revista Proceedings of the National Academy of Sciences of the USA (PNAS), publicación oficial de la Academia Nacional de Ciencias de Estados Unidos.
“La memoria episódica es aquella relacionada con sucesos autobiográficos y otros eventos, asociados a un contexto espacial y temporal, que pueden relatarse de forma explícita”, explicó Camila Zold, líder del trabajo e investigadora del Conicet en el Instituto de Fisiología y Biofísica Bernardo Houssay (IFIBIO, Conicet-UBA).
Zold remarcó que este proceso mental está alterado en enfermedades neurodegenerativas como “Alzheimer y patologías psiquiátricas”, y cuyo conocimiento permitirá conocer los mecanismos que lo regulan, que podrán ser útiles para “el desarrollo de tratamientos más específicos y efectivos”.
La investigadora también destaca que “reconocer los circuitos neuronales de las memorias episódicas y los mecanismos que controlan su evocación tiene relevancia para conocer mejor un proceso fundamental para la supervivencia de los seres vivos”.
En este experimento, los animales utilizaban la información contextual para discriminar entre un objeto (un frasco o una botella) que ya conocían, pero que nunca habían visto previamente en ese contexto (objeto incongruente), y otro que ya habían visto en ese lugar (objeto congruente).
“Encontramos que la comunicación entre el hipocampo ventral y la corteza prefrontal aumenta durante la exploración del objeto que es incongruente con el contexto y se logra establecer una nueva asociación objeto-contexto como novedosa”, destaca Noelia Weisstaub, que también lideró el trabajo y es investigadora del Conicet en el Instituto de Neurociencia Cognitiva y Traslacional (INCYT, Conicet-Fundación INECO-Universidad Favaloro).
A raíz de los resultados obtenidos, los próximos pasos de esta línea de investigación van en la dirección de demostrar el rol específico de la sincronización theta (un tipo de actividad eléctrica del cerebro que coordina el encendido y apagado de millones de neuronas a un ritmo de varias veces por segundo) en la evocación de los trazos de memoria.
Sería interesante observar si modificando la sincronización theta se puede mejorar o empeorar la interferencia durante la evocación”, concluye Weisstaub.