Comienzan los alegatos en el juicio por el crimen del kiosquero y su familia espera elevada condena


Los alegatos en el juicio por el crimen del kiosquero Roberto Sabo se realizarán hoy y la familia de la víctima espera que tras ellos el acusado sea condenado a la pena máxima de prisión perpetua.

“Esperamos la condena adecuada que, todos coincidimos, es la cadena perpetua. Ojalá se haga Justicia”, dijo esta mañana Tomás Sabo, hijo de la víctima.

Poco antes de ingresar a la sala de audiencias del Tribunal Oral en lo Criminal (TOC) 2 de La Matanza, y consultado sobre la declaración del acusado Leandro Suárez (29), quien dijo que no tuvo intención de matar y que se le escapó el tiro, Tomás Sabo expresó: “Dijo que no fue a matar pero cuando antes estuvo preso usaba las redes sociales y decía que tenía sed de sangre. Un tiro se te puede escapar, pero cuatro…”.

El debate, que se desarrolla en el edificio judicial ubicado en la calle Mendoza 2417, de San Justo, continuaba hoy con los alegatos del fiscal de juicio de La Matanza Sergio Antín, del abogado de la familia Sabo, Fernando Burlando, y la defensa de Suárez.

El acusado es juzgado por el delito de “robo agravado por el uso de arma de fuego y por la participación de un menor de edad, homicidio criminis causae, portación y tenencia ilegal de arma, robo agravado y hurto agravado, todos en concurso real entre sí”, que prevé una pena de prisión perpetua.

Suárez tiene antecedentes penales y había terminado de purgar una condena en agosto de 2020.


Según la elevación a juicio presentada por el fiscal de primera instancia, Federico Medone, el crimen de Sabo fue cometido en el marco de un raid criminal que se inició el 7 de noviembre de 2021, cuando el acusado y la chica que lo acompañaba fueron hasta una agencia de remises de Ciudadela y pidieron viajar hasta Ramos Mejía.

Ambos fueron llevados por el conductor de un remis Ford Focus negro hacia esa zona, donde Suárez pidió detenerse unos minutos en un kiosco ubicado en avenida de Mayo y Alvarado, en la zona comercial de Ramos Mejía.

Allí se bajó solo e ingresó al kiosco “Drugstore Pato” armado con “una pistola semiautomática 7,65 mm con numeración suprimida y cargada con al menos un cartucho, y con un revólver calibre .22”, de acuerdo a la pesquisa.

Una vez adentro del comercio, intimidó con esas armas a Sabo, se apoderó de 10.000 pesos producto de las ventas y disparó cuatro balazos al kiosquero, dos de ellos con orificio de salida, quien murió casi en el acto, según la acusación.

Al salir del kiosco, el asaltante intimidó con armas al remisero que lo había llevado hasta el lugar y le robó 6.000 pesos de la recaudación, el teléfono celular y el auto, en el que huyó con la adolescente.

En la huida, el Focus chocó contra un árbol, momento en que los dos tripulantes se bajaron e ingresaron a un supermercado con intenciones de simular ser clientes y aprovechar para cambiarse las ropas y así tratar de evitar ser identificados.

Tras ello, y siempre bajo amenazas con armas, robaron la moto y pertenencias a un delivery, hasta que finalmente fueron detenidos en avenida de Mayo y Rivadavia, de Ramos Mejía, durante un operativo policial.