Piden 18 años y prisión perpetua para dos de los acusados del crimen del colectivero Flores, en La Matanza

El fiscal Alfredo Luppino pidió que dos de los tres sospechosos por el crimen del colectivero Pablo Flores, chofer de la línea 218 asesinado el 1 de octubre de 2020 en la localidad de Virrey del Pino, sean condenados a prisión perpetua y a 18 años de cárcel, en tanto que desistió de la acusación del otro imputado. 

El pedido fue formulado por el fiscal ante el Tribunal Oral Criminal (TOC) 5 de La Matanza que juzga a Oscar Ezequiel Vega, a Néstor Fabián Marone y a su hijo Adrián Alberto Marone por “homicidio calificado por el uso de arma de fuego, por ser cometido con el concurso premeditado de más de dos personas y con alevosía”. 

Las partes alegaron a través de la plataforma Microsoft Teams y los acusados escucharon desde las unidades penitenciarias en las que llegaron detenidos por el caso. 

“En principio, este tribunal tiene acreditado que un sujeto masculino, llamado Néstor Marone, posee una pistola Bersa Thunder y la pistola Taurus. Tengo probado absolutamente que Oscar Vega y otros dos sujetos efectuaron disparos contra Pablo Flores para luego reintegrárselos al señor Marone, quien debe ser responsable por este hecho, al menos como un partícipe secundario”, explicó Luppino. 

Para el fiscal, el ataque fue “una emboscada” dado que un testigo vio cómo “los dos sujetos que luego mataron a Flores le dijeron ‘para estos no es’ en relación a él. Claramente hace ver que tenían una víctima determinada que era el conductor de la línea 218”, aseguró, quien agregó que “fue una emboscada”. 

“Vega se estacionó frente al domicilio de un testigo. El rodado esperó un tiempo prudencial y se mantuvo en marcha. Después escuchó disparos y (el testigo) vio a dos personas corriendo con un arma de fuego y se introdujeron en el auto”, indicó sobre su declaración. 

Ese hombre “vio que los faroles estaban achinados” y el fiscal aseguró que, “involuntariamente, el imputado Vega reconoció exactamente ese Peugeot y se colocó en el lugar de los hechos”. 

“No tenemos ninguna duda de que quien se dirigió al lugar de los hechos fue Vega. No hay ninguna duda que el Peugeot 504 era el de Vega que le faltaba una manija lateral derecha y tenía una abolladura en el lado trasero”, aseveró respecto al acusado, quien se había declarado inocente. 

El representante del Ministerio Público dijo que “al hacerse el allanamiento, Vega y su señora dijeron que habían vendido el auto después del hecho”.

“Se desprendieron del auto después de lo ocurrido. Además se encontró la campera de River idéntica a la que uno de los testigos vio el día del hecho”, sostuvo el fiscal y agregó: “Vega reclutó a dos sujetos que ejecutaron a Flores y luego se dirigieron a su domicilio para entregarle el arma homicida a Marone”. 

De esta manera, Luppino pidió prisión perpetua para Vega y 18 años para Néstor Marone como partícipe del crimen, mientras que para su hijo desistió de acusarlo. 

“La única persona que inculpó a Adrián Marone no alcanza para decir que fue él quien estuvo. La prueba no sustenta para una causa de tamaña envergadura y tamaña pena de prisión”, afirmó. 

Por su parte, el abogado Fernando Soto, representante de Lorena Cáceres, viuda del colectivero, solicitó a los jueces Matías Mariano Deane, Eduardo Alberto Sbriz y Gabriela Silvia Rizzuto que los tres sean condenados a prisión perpetua. 

En tanto, Hugo López Carribero, abogado de Elisa Flores, hermana de la víctima, requirió perpetua para Vega, 15 años para Marone padre y adhirió al planteo de la fiscalía respecto a su hijo, “ya que no se ha acreditado su participación en el hecho. Buscamos que se siga investigando para dar con el otro coautor que atacó a Flores”, concluyó. 

En cambio, el defensor de Vega, acompañado por la organización Coordinadora contra la Impunidad Policial, insistió con su inocencia y pidió que sea absuelto, al igual que los representantes de los Marone. 

El crimen fue cometido el 1 de octubre de 2020, cerca de las 21.45, en la parada de colectivos ubicada en las calles Río Orinoco y Fernández, a la altura de la rotonda del barrio San Javier, de Virrey del Pino.


Esa noche, Flores reemplazaba a un compañero a bordo del interno 75 de la línea 218 de la empresa Almafuerte, cuando, según testigos, dos hombres pararon el colectivo, se acercaron por el lado izquierdo de la unidad a la ventanilla del conductor y efectuaron varios disparos, tres de los cuales dieron en la cabeza del chofer, que murió en el acto.