Espacios culturales del Oeste fueron protagonistas para evitar el “apagón cultural”

Fotos: Andrés Pelozo

Representantes de los espacios culturales de la zona Oeste del Gran Buenos Aires participaron de manera activa en el reclamo colectivo para exigirle a los legisladores que protejan las actividades vinculadas con las bibliotecas populares, el cine, la música y el teatro.

En tal sentido, resultaron determinantes las reiteradas movilizaciones frente al Congreso Nacional bajo la consigna “Evitemos el apagón cultural”, y también mediante otras acciones como radios abiertas, marchas, “proyectorazos”, volanteadas, a través de las que reclamaron que se impida el desfinanciamiento de los espacios culturales populares.

La unidad de los sectores culturales más desprotegidos fue exitosa debido a que el Senado de la Nación convirtió en ley, el pasado jueves, un proyecto que prorroga por 50 años de las asignaciones específicas destinadas al sostenimiento de actividades culturales.

El proyecto extiende hasta el 31 de diciembre de 2072 la vigencia de las asignaciones específicas mediante al gravamen de emergencia a los premios de determinados juegos de sorteo y concursos deportivos previsto en la ley 20.630; impuesto a las entradas de espectáculos cinematográficos y sobre los videogramas grabados previstos en la ley 17.741; e impuesto a los servicios de comunicación audiovisual previsto en la ley 26.522.

De acuerdo con el proyecto, el beneficio continuará “durante la vigencia de los impuestos respectivos, o hasta el 31 de diciembre de 2072, lo que ocurra primero”.

Lo recaudado servirá para financiar actividades como el cine, los servicios de comunicación audiovisual y las bibliotecas populares.

Además, será distribuido teniendo en cuenta a las diferentes jurisdicciones provinciales, priorizando a “las regiones geográficas de menor desarrollo relativo en materia de producciones culturales”. 

En la zona Oeste funcionan espacios culturales como El Galpón de Haedo, el Teatro y Centro Cultural “Enrique Pinti” y tantos otros en las localidades que componen este superpoblado conglomerado urbano y que cumplen la función de acercarle una variedad de manifestaciones culturales de calidad a los vecinos a muy bajo costo.

La ley fue sancionada originalmente en diciembre de 2017, en el marco de la reforma tributaria impulsada por el Gobierno de Mauricio Macri, que estableció un límite temporal a las asignaciones específicas destinadas a cultura y comunicación.

El límite, si no era prorrogado por el Congreso, se vencía el 31 de diciembre de este año por lo que los recursos hubiesen dejado de ser de “asignación específica” y volverían a ser recaudados por el Tesoro Nacional como cuentas generales.

En 1994, con la Ley de Cine, se asignó el 25% de los recursos recaudados para la producción audiovisual a través del INCAA.

En 1997, en tanto, se ampliaron las asignaciones específicas al teatro; mientras que al sancionarse la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual en 2009 se agregó la asignación específica para Radio y Televisión Argentina, Enacom, Defensoría del Público, Fondos para la comunicación comunitaria y para la música independiente a través del Instituto Nacional de la Música (Inamu).