Autorizan la apertura de los cines en el distrito a partir del 4 de marzo

Los complejos de cine de San Justo, Haedo y Morón podrán reabrir sus salas a partir del jueves 4 de marzo de acuerdo con la autorización dada por el gobierno nacional para los cines ubicados en el territorio bonaerense.

El “Protocolo de Higiene y Seguridad (Covid-19) para la reapertura de salas y complejos cinematográficos” establece que el porcentaje de ocupación será de un 50%, mientras que para los complejos de la Ciudad de Buenos Aires el aforo será de un 30%

En las salas, el uso del barbijo será obligatorio. Las personas solo podrán quitárselo para ingerir alimentos o bebidas, y se lo deberán volver a colocar después. Antes y después de cada función, las salas serán higienizadas y sanitizadas.

Para prevenir contagios, se estableció dentro de cada una de las salas de cine la ocupación de “burbujas sociales de recreación”, entendidas como espacios compartidos de proximidad entre personas que concurren conjuntamente al establecimiento y que no deben integrar durante la realización del mismo evento otra “burbuja social de recreación”. De esta forma se permite “compartir un mismo espacio en un ambiente controlado”, dado que “se mantiene la distancia entre grupos de personas no vinculadas”.

Estas burbujas de recreación no podrán ser superiores a seis personas y estarán conformadas por butacas contiguas. La distancia entre butacas ocupadas deberá ser de 1,5 metros a 2 metros, como mínimo.

“Esto puede realizarse con un esquema de ocupación donde por cada butaca ocupada o butacas ocupadas por la burbuja social deberán dejarse dos butacas fijas libres a los lados de cada burbuja. También deberán estar libres las butacas que se encuentren inmediatamente adelante e inmediatamente detrás de cada butaca ocupada”. No obstante, se aclaró que este concepto podrá variar según la evolución sanitaria.

En cuanto a los horarios de las funciones, cada complejo deberá establecer un cronograma, en función de su programación e instalaciones preexistentes, que minimice la congestión de público al ingreso y egreso de las funciones, así como también que contemple lapsos de tiempo suficientes para que el personal pueda llevar a cabo la adecuada limpieza y desinfección entre funciones.

“En aquellos casos donde sea posible en función de las características arquitectónicas, y a fin de complementar y optimizar la ventilación de las salas, las puertas de estas (tanto de ingreso como de salida de emergencia) se mantendrán abiertas durante al menos 10 minutos entre función y función. En caso de que no se cuente con la posibilidad de realizar ventilación natural exterior, se deberán realizar renovaciones por medio de inyección y extracción de aire forzada y/o complementar renovaciones con recirculaciones de aire por medio de sistema de filtrado según las pautas definidas por la autoridad jurisdiccional”.

Además se instalarán dispensadores de alcohol en gel dentro de los establecimientos.

De acuerdo con las estimaciones del sector, en el país antes de la pandemia funcionaban unas 800 salas de cine, la gran mayoría concentradas en la ciudad de Buenos Aires y la provincia de Buenos Aires. Con todo, según estimaciones de una de la Federación Argentina de Exhibidores Cinematográficos (Fadec), que agrupa a los cines independientes, un 25% de sus integrantes se desasociaron en los últimos meses como consecuencia de permanecer tantos meses cerrados.


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