Entrevista al referente de Vecinos en Alerta de Ramos Mejía, Daniel Bracamonte

Un ser político, así se define Daniel Bracamonte, referente vecinal que desde hace casi una década lucha contra la inseguridad desde el grupo Vecinos en Alerta de Ramos Mejía, y que hoy está al frente de más de 30 mil ramenses agrupados que alzan sus voces ante el incremento constante de los más variados delitos.

Su vocación parece no estar vinculada con la profesión de óptico, que ya no ejerce, sino con la participación en entidades vecinales para ayudar a modificar la realidad cotidiana de los ciudadanos. Por ello, fue integrante de una comisión directiva en la Casa de Auxilio y se postuló como precandidato a concejal por la UCR en 2017, porque como afirma con orgullo: “corre sangre radical por mis venas”.

Pero su verdadero lugar parece estar relacionado con el grupo vecinal que creó hace nueve años luego de ser víctima de un hecho de inseguridad: “Me robaron el auto con la tablet que le regalé a mi hija, que le duró medio día. Cómo le explicás a un chico que ese suceso es parte de la vida. Ella decía que esto no debería pasar. Entonces me pregunté ¿qué hago yo desde mi lugar?”.

Bracamonte, explicó que ocurrió otro hecho que motorizó Vecinos en Alerta, que fue el asesinato del vecino Juan Diego Covello, que en ese momento trabajaba como camarógrafo en América. “Me tocó de cerca porque vivía a la vuelta de mi casa y conocía a su mamá, Mirta, y sé lo que es el dolor de una madre cuando pierde un hijo. Yo perdí a mi hermana de 27 años por una enfermedad y sé lo que sufre mi mamá”.

Nueve años más tarde, la muerte de María Rosa Daglio por la acción delictiva de un motochorro también tuvo consecuencias, en este caso para movilizar a toda una ciudad como parte de una reacción popular inédita en Ramos, lo que genera esperanzas en Bracamonte de que se convierta en un caso bisagra que cambie la actitud de los vecinos y se involucren de una manera más activa para defender sus derechos.

Bracamonte asegura que ahora están mucho más preparados debido a que se logró unir a los grupos vecinales de seguridad de las diversas localidades matanceras en un Observatorio de Seguridad para contribuir con propuestas que permitan luchar contra la inseguridad.

¿De qué se trata el observatorio y cómo funciona?

Es una superación lógica y una consecuencia de la actividad de los grupos vecinales que funcionan en la plataforma de Facebook, de los que participan más de 70 mil vecinos, y que abarcan a todas las localidades de La Matanza. La información que los vecinos suben se analiza y se efectúa un seguimiento de los casos vinculados con la inseguridad.

Los resultados no se hacen públicos porque es ilegal, pero tenemos una estadística a través de los espacios generados en cada localidad mediante la información brindada por los vecinos que reflejan su realidad, que es lo que pasa en la calle, en la que no se ven patrulleros, pero en la que casi todos los días se refleja algún acto de inseguridad. Entonces, en función de los datos que recibimos trazamos una especie de mapa delictual de cada localidad desde el Observatorio de Seguridad.

¿Esos números qué les indican?

Los delitos están oscilando en un aumento interanual del 65 al 70 %. Además, tenés toda clase de delitos, pero el que más se incrementó en Ramos es el vinculado con los motochorros, cuyo incremento interanual a marzo de este año es del 83%. A pesar de que el intendente dice que los delitos bajaron un 23%. La verdad no sé de dónde saca los números, pero realidad mata relato. Lo cuentan diariamente los vecinos.

¿Cómo surgió la iniciativa?

Desde Vecinos en Alerta, cuando vamos a ver a un funcionario para trasladarle un reclamo y te dice: “pero si estuviste en una marcha con 100 o 200 personas”. Entonces decidí unir estas fuerzas que estaban dispersas en cada localidad.

Pero el Observatorio también cumple diferentes funciones como la de la Comisión de Acompañamiento a los Familiares de Víctimas. No solamente tenemos que trabajar en lo que es la prevención y la seguridad permanente en el entorno en el que vivimos, sino también tenemos que buscar el acompañamiento de la gente que padeció la inseguridad.

También trabajamos con una ONG que se ocupa de la trata de blancas, del trabajo esclavo y en casos de violencia de género. Lo que se hace es volcar toda esta información que se obtiene de estos grupos y, a partir de ahí, se hace junto con la ONG un diseño de una política pública de seguridad basada en un flujo de información que te indica dónde está fallando el sistema.

¿Cómo se traslada a la práctica?

Llevando nuestra propuesta a nuestro principal referente que es el municipio, que tiene que tomar el reclamo de los ciudadanos y, en caso de no poder resolverlos si no son de su competencia, elevarlos a la gobernación, a la justicia, o a quien sea.

Otro ámbito en el que podrían plantear esos reclamos es el Concejo Deliberante, pero no hay una Comisión de Seguridad.

Tengo muchos reclamos con el Concejo Deliberante. Llamaron al intendente y al subsecretario de Seguridad Ciudadana para ser interpelados recién en marzo, cuando nosotros les solicitamos que los interpelen en octubre, tardaron cinco meses. Pero además pedimos que se declare la emergencia en seguridad en el municipio, lo que obligaría a hacer una reasignación de partidas porque el monto aprobado en el presupuesto es una fantochada. Esto no lo solicitaron porque no tienen empatía o no ven la realidad que viven los vecinos todos los días.

Ustedes hicieron un reclamo por el SAME

Exacto. En 2019 volvimos a pedirlo. Hicimos una petición en la plataforma Change.org que fue firmada por 30 mil personas y aun así La Matanza nunca se unió al sistema integrado del SAME.

¿No hubo respuesta por parte del municipio?

Hubo respuesta, pero hubo dilaciones de manera tal que nunca se llegó a nada. Si buscás en los archivos vas a encontrar que el concejal Rolleri decía en ese momento que sólo faltaba una firma, que estaba todo arreglado.

Volvemos al caso María. Ella estuvo 40 minutos tirada en el piso esperando una ambulancia. Si hubiera llegado en el promedio que tardan las del SAME en Morón y Tres de Febrero, que está entre los 10 y 20 minutos, tal vez hubiera llegado a una terapia intensiva, y tal vez estaría peleando por su vida. Le están quitando oportunidades a la gente.

Otro factor que surge de hablar con los referentes vecinales como ustedes es la falta de recursos

La Comisaría de San Justo debería tener 10 móviles y tiene sólo dos, la de Ramos debería tener 11 y también tiene dos, la de Don Bosco debería tener 3 móviles y tiene uno, la de Lomas del Millón debería tener 4 y tiene uno, la de Lomas del Mirador debería tener 10 y tiene dos. Y si te vas a Virrey del Pino o 20 de Junio no tienen nada. Qué combate vas a hacer con eso, ninguno.

¿Los móviles de la UTOI y de la Guardia Urbana se complementan con los de las comisarías locales?

No, eso es lo que hablé con el vicejefe de Gabinete, Daniel Barrera, en la última reunión que hicimos. Lo comprometí a tres cosas: una de ellas es el tema de la Guardia Urbana. En Ramos están parados en el paseo gastronómico. De nada sirve que un móvil queme gasoil cuando pueden colocar una valla y personal de tránsito. Se lo dije a Barrera y me dijo: “dalo por hecho, el fin de semana los móviles de la Guardia Urbana los tenés en la comisaría”. No aparecieron, siguieron ahí.

Otro de los temas era que se comprometieran en la instalación de alarmas vecinales. A partir de 2019 no sé porqué causa se dejaron de instalar y ahora están tiradas en un galpón.

El otro problema es que no hay cámaras, sólo 16 son las que funcionan para un territorio tan vasto como La Matanza. Es muy poco. Ahora, está repleto de cámaras para fotomultas, en eso hicieron una inversión tremenda.


Open chat