Rafael Monsalve, presidente de la Asociación de Venezolanos en Zona Oeste (AVZO)

Por Marcelo Botto

“La mayor comunidad de Venezolanos en La Matanza está en Ramos Mejía”

En muchas esquinas de la ciudad es frecuente cruzarse con motos y bicicletas de repartidores que trabajan para aplicaciones de delibery que, mientras esperan para llevar un nuevo pedido, se agrupan para conversar de manera vivaz al tiempo que despliegan gestos y expresiones en un tono que permiten a los ocasionales transeúntes reconocerlos como compatriotas venezolanos.

Es que en Ramos Mejía vive la mayor comunidad de residentes de ese país en el partido de La Matanza, según explicó el presidente de la Asociación de Venezolanos en Zona Oeste (AVZO), Rafael Monsalve.

“Censamos 3.800 venezolanos y venezolanas que viven en Ramos Mejía, aunque yo estoy seguro de que es un número superior. Mientras que 1.300 residen en San Justo”, aseguró Monsalve.

El oeste del conurbano bonaerense es una de las principales zonas elegidas por los migrantes del país sudamericano luego de la salida masiva en 2018, como consecuencia del rechazo por parte de numerosos sectores sociales a la realización de la Asamblea Nacional Constituyente, convocada un año antes por el gobierno de Nicolás Maduro y en la que participó el 20% de la población.

“Luego de ese episodio salieron del país, en 2018, tres millones y medio de personas y es el momento en que llegan a la Argentina aproximadamente 130 mil venezolanos. Paulatinamente, fueron arribando más y, antes de la pandemia, llegamos a los 218 mil radicados y censados en migraciones”, aseguró Monsalve.

La del presidente de AVZO es la historia de uno de los tantos migrantes que tomaron la difícil decisión de dejar en su tierra natal a los amigos, compañeros de trabajo, pero fundamentalmente el afecto de la familia. El deterioro de la calidad de vida lo hizo tomar una decisión que jamás hubiera imaginado.

“La verdad es que la cuestión económica se venía deteriorando desde 2007 y eso se experimentaba en el ámbito universitario donde me desempeñaba. Yo era personal administrativo de la Universidad de Los Andes, la segunda más grande del país. A partir de ese momento se congeló el presupuesto en todas las universidades y durante 10 años percibimos el mismo sueldo, con una inflación que venía galopando y con salarios universitarios que hoy rondan los seis dólares”, expresó el referente de los venezolanos de la zona oeste.

Monsalve tenía un buen trabajo en Mérida. En 2017 lo nombraron presidente de la imprenta del Estado de esa provincia, pero la situación económica se tornaba insostenible, por lo que decidió marcharse de su tierra para probar suerte en otra.

“Yo decido emigrar junto a mi esposa. Tomamos la camioneta para venir desde Mérida hasta Buenos Aires, pasando 19 días andando sobre el vehículo día y noche, atravesando la selva amazónica venezolana y brasilera y cinco días navegando sobre el río Amazonas”, relató.

El conflicto personal que le generaba el desarraigo se sumaba a aspectos relacionados con la vida cotidiana: “La situación en la casa se estaba deteriorando, la salud de mi padre estaba empeorando. A los 15 días de llegar a la Argentina muere mi madre, que estaba en perfectas condiciones cuando me fui”, expresó con congoja Monsalve.

El desamparo de aquellos que llegan de un país lejano para insertarse en otra sociedad con diferentes costumbres, estilo de vida y en la que es imperioso conseguir trabajo para vivir, además de un sistema legal que se tiene que conocer para convertirse en ciudadanos con derechos, son factores impulsan a los migrantes para agruparse en comunidades y ayudarse mutuamente. Todo esto fue lo que motivó a Monsalve para crear un espacio en el que pudiera ayudar a sus compatriotas en la Argentina.

¿Cuándo se creó AVZO Zona Oeste?

Se creó en junio de 2020. Nosotros veníamos trabajando con la diáspora venezolana en el accionar social y, en marzo del año pasado, amigos argentinos me contaron que había personas que estaban en estado de esclavitud en una gomería de Laferrere. Fui a presentarme y hablar con ellos. Había cinco compatriotas que estaban privados de su libertad. No los dejaban salir, les habían privado el derecho de usar celular, dormían en la misma gomería y le pagaban 100 pesos diarios. Entonces me manifestaron que esa plata no les alcanzaba pero que no se iban porque de lo contrario perderían el techo y la comida.

La segunda vez que fui ya no estaba la gomería y había desaparecido la gente que estaba ahí y nunca más supe de ellos, a pesar de que les había dado mi número de teléfono. A partir de ahí decidí que teníamos que hacer algo más. Todas las asociaciones venezolanas estaban concentradas en el trabajo en CABA pero en esta zona hay una gran cantidad de venezolanos que no tienen donde recurrir. Entonces decidí crearla enfocándonos en cinco pilares fundamentales: la salud física y mental, identidad, educación, bancarización e inserción social a través de la realización de diferentes jornadas. Y en eso venimos trabajando. En la actualidad somos un voluntariado de 200 personas distribuidos en la provincia y en este primer cordón. Es mi deseo llegar a mayor parte del territorio, pero no tenemos la estructura, ni la logística, ni el tiempo, porque tenemos que trabajar, comer, pagar alquiler y atender a la familia.

En la actualidad, AVZO no sólo abarca la zona oeste.

AVZO nace con ese nombre porque estábamos en zona oeste, pero hoy existe AVZO zona norte, AVZO zona sur y AVZO argentina quedó para zona oeste y CABA. La asociación creció porque tenemos gente en Tigre, San Miguel, Vicente López, Malvinas Argentinas, en el partido de Tres de Febrero y de San Martín. Queremos llegar hasta la zona de Virrey del Pino, Ituzaingó y abajo hasta Florencio Varela y Quilmes.

Pero lo importante es que AVZO se transformó en una referencia de orientación psicológica, jurídica, contable, de salud. Somos una asociación civil sin fines de lucro que no le cobra absolutamente nada a ninguna persona que se afilie.

¿Qué cantidad de venezolanos viven en la zona oeste?

El número concreto no lo sabemos porque estamos en un proceso de censo en la zona. Lo que sí sabemos, a través de un censo que hicimos a nivel nacional, es que el 85% está en la provincia de Buenos Aires y, de ese porcentaje, el 35% vive en el primer cordón del conurbano. El motivo es que la gente está saliendo de Capital Federal hacia el Gran Buenos Aires por los altos costos de los alquileres y los requisitos que solicitan y por la falta de oferta laboral.

La mayor cantidad de venezolanos que viven en el oeste están radicados en Morón y llegan a los 4.300 aproximadamente. En Ramos hay una gran cantidad de migrantes, que superan los 3.800, que están trabajando con las aplicaciones de pedidos de comidas y con las de transporte de pasajeros, porque le permite a la persona que adquirió su bien, ya sea una bicicleta, moto u otro tipo de vehículo trabajar con este tipo de aplicación.

¿Cuál es la composición del migrante venezolano, en cuanto a estudios, edad, estado civil y otros aspectos?

El 93% de la población que migró en 2018 viene con su título universitario y profesional bajo el brazo y son personas que están entre los 18 y 35 años. A partir de 2019, los que pudieron instalarse comenzaron a traer a sus parejas, hijos y padres. A tal punto que el gobierno permitió una flexibilización de la entrada a la Argentina a través de una modalidad que se llama Reunificación Familiar, que permite al migrante traer a sus familias previa obtención de la documentación que avale el vínculo y radicación en el país.

¿Es flexible la legislación argentina para que el profesional que viene de Venezuela revalide el título y puede trabajar?

En 2018 y 2019 hubo una gran flexibilización del gobierno nacional durante la gestión del presidente Macri y la del Ministerio de Educación. Hubo gran celeridad para flexibilizar los requisitos por lo que 843 médicos y enfermeros pudieron convalidar sus títulos, además de 500 profesionales del área de Educación. No obstante, depende de la actividad. Por ejemplo, en el caso de la Ingeniería es más difícil porque depende de cada universidad y los costos son muy altos. En el área de la Salud tienen que dar una reválida. Una dificultad que se nos presenta para ingresar a algunas universidades es que no es fácil conseguir algunos documentos que nos piden y que no los trajimos por desconocimiento.

Desde que llegó el nuevo gobierno no hemos podido establecer una mesa de trabajo y no han salido mayores convalidaciones, además llegó la pandemia y retrasó todo.

¿Los que consiguieron efectuar la reválida pudieron trabajar en sus profesiones?

Sí, muchos de ellos sí. Porque estás convalidaciones se hicieron a través de una mesa tripartita de trabajo entre Migraciones, Ministerio de Educación y Gobierno nacional. Migraciones verificaba que toda esta gente tuviera los documentos, le daba su residencia temporal de manera más rápida, el Ministerio de Educación al tener la identidad hacía los trámites de la convalidación con mayor celeridad.

Ahora estamos sentándonos nuevamente con la Directa Nacional de Migraciones para que se reactive la antigua Oficina de Reinserción Social, que triangulaba con empresas privadas, públicas, gobernaciones e intendencias que requerían estos profesionales de distintas disciplinas y que permitió que mucha gente pudiera integrarse al mercado laboral.