Centenares de vecinos de Virrey del Pino marcharon hacia la Municipalidad de La Matanza para que impidan el uso de agrotóxicos

La contaminación con glifosato que sufren las familias que viven en torno a los campos de soja cercanos a la Plaza Oro Verde, en Virrey del Pino, y la falta de medidas adoptadas por la comuna para regular el uso de pesticidas, movilizó ayer a centenares de personas hasta la Municipalidad de La Matanza para exigir soluciones.

Sin embargo, no fueron recibidos por funcionarios para brindarles respuestas o soluciones concretas vinculadas con la fumigación indiscriminada que derivó en casos de intoxicación como consecuencia del uso de pesticidas.

La movilización se realizó debido a que los propietarios de los campos continuaron con el uso de los pesticidas a pesar de las denuncias públicas efectuadas por el vecindario ante los medios de comunicación y ante las autoridades municipales, aunque nunca intervinieron para impedir la utilización de las sustancias contaminantes.

Érika Gébel, la madre de un chico contaminado, explicó a De Ramos Digital que el objetivo de la marcha es “exigir el cese de las fumigaciones, que se haga presente personal de salud del Municipio y de la Gobernación para que se lleven a cabo los estudios que tengan que realizarse del agua y que haya una reglamentación con el uso de los agrotóxicos”.

Los manifestantes se congregaron a las 10:00 en la puerta del Shopping de San Justo y, desde allí, marcharon hacia el Palacio Municipal con la esperanza de obtener respuesta de los funcionarios ante los reclamos concretos de los damnificados que piden a los sectores políticos que impulsen la presentación de un proyecto de ordenanza en el Concejo Deliberante matancero para que se reglamenten las actividades vinculadas con la fumigación de las áreas cultivables en Virrey del Pino.

Gébel y su familia padecen la consecuencias del uso indiscrimado de los agrotóxidos debido a que viven a pocos metros de la plantación por lo que se encuentran expuestos de manera directa a los efectos nocivos de esas prácticas.

“Yo recibí la confirmación, el 30 de septiembre de este año, de que mi nene de 9 años y mi esposo tienen glifosato y estamos sometidos a estudios porque seguimos expuestos a estos venenos y nadie los reglamenta, ni hacen nada”, explicó Gébel a De Ramos Digital.

La convocatoria fue impulsada por la Asamblea de Vecinos Envenenados por Glifosato La Matanza que, desde octubre, organizan reuniones semanales para implementar acciones con la finalidad de concientizar a la población sobre el uso nocivo del glifosato.

La problemática se conoció públicamente durante los primeros días de octubre, cuando una familia denunció que fueron envenenados por el uso de glifosato en un campo cercano a la Plaza Oro Verde, y se sospecha que varios de los afectados podrían ser los alumnos de la Escuela Técnica 13, el Jardín de Infantes 1.000 y la Primaria 210. El hecho se confirmó luego de que Gébel expusiera públicamente los resultados de los estudios efectuados a su hijo en toxicología del Hospital del Niño “Ricardo Gutiérrez”, que determinaron que sufre envenenamiento por glifosato.


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