Entrevista a Erika Gebel, vecina de Virrey del Pino envenenada con Glifosato

Por Valentina Romero

A solo 4 metros de la Esquina Burela y California, en la localidad de Virrey del Pino, se encuentra un campo que utiliza agrotóxicos para “cuidar las plantas”.

Erika Gebel, su familia y cientos de vecinos, son víctimas del envenenamiento provocado por el uso reiterado de glifosato que causa irritaciones en la piel, problemas respiratorios y sanguíneos, mareos y náuseas, pérdida de masa muscular, hiperactividad, dolores en los huesos, entre otras afecciones.

Además, según la Agencia Internacional de Investigación sobre el Cáncer (IARC) la sustancia fue clasificada en marzo de 2015 como probable cancerígeno, según estudios epidemiológicos efectuados en trabajadores agrarios de Estados Unidos, Canadá y Suecia.

¿Qué sistema utilizan para arrojar el agrotóxico?

“Utilizan un tractor que arroja hasta a un kilómetro de distancia en todas las épocas del año.

Si fumigan un día de mucho calor, el glifosato que arrojan mezclado con las partículas de otros productos, queda suspendido en el aire hasta que llueve, por lo que llega así a un montón de barrios y contamina hasta los pozos de agua”, señaló Gebel.

Para la vecina y su familia todo comenzó el 30 de septiembre pasado, al recibir los resultados de los análisis efectuados en el Hospital Ricardo Gutierrez del sector de toxicología, que indicaron que su marido tenía 3.50 de glifosato en la sangre y su hijo de 9 años, 2.50.

Los análisis demoraron 8 meses por la pandemia y cuando llegaron a sus manos se dio cuenta que tristemente, tenía razón. Después de pasar por muchos hospitales donde no le decían el origen de los síntomas, recibía respuestas evasivas al señalarle que vivía frente a un cultivo de soja y le aconsejaban que se mude. En ese momento, “le cayeron todas las fichas juntas como un dominó”, aseguró Gebel. 

“El primer año que nos mudamos acá, mi hijo mayor tuvo 2 internaciones y una de ellas fue porque le salió un grano y se le infectó todo el brazo, además, mi hijo menor estuvo internado por tener mucha fiebre y no se sabía el por qué. Yo estuve 4 meses sin poder caminar”, indicó Erika.

A mediados de octubre de este año, Gebel reportó lo que estába sucediendo en el Municipio de La Matanza, en la OPS y ante el gobierno nacional. Ninguno de ellos dio respuesta alguna. “Apañan la inconsciencia y eso mata”, señaló la víctima.

Al preguntarle cuál era la respuesta del municipio, contestó: “Quisieron sobornar mi integridad. Me llamaron una noche a la madrugada, para que les envíe mi CBU”, y luego agregó que por temor, muchos vecinos aceptan eso.

Fue en ese momento que se decidió crear una Asamblea de Vecinos Envenenados por Glifosato en La Matanza, integrada por aproximadamente 30 personas que se reúnen una vez a la semana a 6 cuadras del campo de cultivo de soja. Sin embargo, comentó que a muchos vecinos les cuesta entender la problemática y otros tienen miedo a las consecuencias. Pero de a poco van avanzando y la lucha individual se transformó en comunitaria.

Esta batalla contra los empresarios que contaminan recién comienza. “El 28 de noviembre quise ir a parar un tractor que estaba arrojando glifosato cerca de unos nenes que jugaban y, al acercarme tanto, tuve graves consecuencias. Estuve una semana vomitando, entre otros síntomas”, relató Erika.

¿Quienes arrojan el glifosato en la zona?

“Los caseros del campo lo realizan, el dueño nunca dio la cara; lo que yo no sé es si ellos son conscientes del riesgo que corre su vida cada vez que están tan cerca del agrotóxico”, aseguró Gebel.

Los vecinos de Virrey del Pino, piden vivir en una zona sin riesgo a enfermarse por contaminación, en un ambiente sano donde puedan respirar aire puro y no ser envenenados con glifosato.


Open chat