Remembranzas sobre la lucha de los radicales por otorgarles derechos en el municipio a los enfermos de HIV-SIDA

En La Matanza hasta 1998, era un tema tabú, para la gestión municipal.

Por Gustavo Barresi, presidente de la UCR de La Matanza.

En el chalet en el cual antes se aplicaba la Sabin, o la realización de la libreta sanitaria entre otras cosas, (Calle Entre Ríos entre Villegas e Hipólito Yrigoyen) primer piso, un grupo de profesionales de la salud trabajaba -con impresora propia y utilizando recursos propios- trabajaban contra la desidia de la gestión municipal. Su área y función ni siquiera estaba en el organigrama municipal de la Secretaría de Salud Pública, no existían datos ni estadísticas, sólo un cuaderno que ellas tenían tratando de ayudar y acompañar a los vecinos que podían transitar este flagelo.

Y allí nos nucleamos un grupo en aquel momento de jóvenes que tratábamos de visibilizar el tema.

Fueron años de luchas y de juntarnos con otras ONG, como Radicales desde la gestión del municipio nos ocultaban información, igual seguimos en la lucha con otros compañeros de lucha, chicos que eran portadores de la enfermedad nos relataban el calvario y la indiferencia, juntos con los amigos y amigas de la comunidad Trans, lesbianas, trabajadoras sexuales sentían la cruel estigmatización y la indiferencia con que el tema se trataba de ocultar.

Fue así que nos constituimos en una red de trabajo sumando a los sectores de la salud del municipio, pudimos hacer visible la demanda, intercambiamos experiencias con otros grupos, y en eso nos ayudó el Fondo Global de la ONU, quien destinó fondos para Latinoamérica y el caribe para realizar asistencia primaria, hablar con las personas que convivían con el virus para que no dejen de tomar la medicación, ya que los cócteles eran muy invasivos y si a eso le sumábamos la pobreza y la marginación se convertían en un cóctel explosivo, la calidad de vida era muy baja, producto de la falta de adhesión al tratamiento la falta de empleo, pobreza y una buena alimentación vital para contrarrestar los efectos de la medicación.

Fue así, que nos propusimos trabajar en un programa integral sobre la temática y logramos que desde el ejecutivo municipal se consiguiera una partida presupuestaria para comprar alimentos ricos en nutrientes.

Allí las ONG logramos realizar un laburo de campo que tardó 3 años y pudimos viralizar la propuesta y demanda. Mas de 1000 bolsones de comidas fueron entregadas por las ONG a personas con HIV.

Luchábamos por ese proyecto que nos daría más herramientas, pero nos encontramos con un secretario de Salud un tal Manzur!!! ( ministro en varios períodos y Gobernador de Tucumán) que en vez de ayudar nos obstruía el camino.

Se realizaron los primeros encuentros y en 1999 se sancionó una ordenanza que posibilitaba concientizar y propagar el tema.

Con ese esfuerzo a pulmón de muchas ONG nos atrevimos a romper el silencio, por eso hoy si existe un el programa municipal sobre VIH y obedece a esa lucha. El espíritu del mismo no es igual al que propusimos, pero el primer objetivo estuvo más que cumplido.

Faltaría sentar en la mesa de trabajo a los protagonistas y sus pares, para que el programa esté en la calle todo el año y activo. Por eso, los funcionarios municipales de salud que rompieron estructura realizando encuentros a escondidas de sus superiores, demostraron y demuestran el compromiso con el otro.

Y así se logró más agentes de salud, infectólogos, que la problemática se descentralice, que funcionarios se comprometan logrando que además podamos mejorar la comunicación, se realicen charlas, seminarios, talleres, educando sobre los progresos y no abandonar la medicación, que a los amigos más desposeídos se les ayudará a cumplimentar una alimentación adecuada.

Hasta que este flagelo se convirtió en una enfermedad crónica. A todos  ellos mi reconocimiento por enseñarme a comprender y ayudar a mejorar un poco aunque sea la calidad de vida de los que padecen este tipo de enfermedades.


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