miércoles, febrero 21, 2024
DEBATE POLÍTICO

El nuevo “protocolo” de clases: infectados, a las aulas

Por Mariano Hermida, integrante de la comisión directiva de Suteba Matanza, dirigente de Política Obrera – Tendencia del Partido Obrero.

El Consejo Federal de Salud (Cofesa) y el Consejo Federal de Educación (CFE) definieron oficialmente los nuevos protocolos para el comienzo del ciclo lectivo 2022, con el objetivo de garantizar una “presencialidad plena y segura en las escuelas”.

Las medidas fueron acordadas por unanimidad con los gobernadores de las 24 jurisdicciones del país y los sindicatos docentes. Los Larreta, Kicillof y los Baradel, han sellado un acuerdo político en pos de recuperar la “normalidad escolar”, que no es otra cosa que abrirle la puerta de las escuelas al virus y exponer a la docencia y a los estudiantes a los contagios del Covid. No existe un plan de acción para erradicar al virus, sino que los diferentes gobiernos han optado porque toda la población se vaya contagiando para generar la inmunización de rebaño, la cual, por otra parte, ha quedado desmentida por la reincidencia de la enfermedad.

El presidente Fernández, que cerró el encuentro, valoró el acuerdo con la oposición macrista-radical: “Estamos dejando de lado cualquier diferencia ideológica y… dándoles a los jóvenes lo que más necesitan: educación y salud” La educación y la salud, sin embargo, han sufrido un ajuste brutal en los últimos años para allanar el camino del acuerdo con el FMI, empezando por la desvalorización del salario de enfermeros y docentes.

El nuevo protocolo

La primera medida que el gobierno decidió eliminar es la disposición de burbujas (grupos reducidos de estudiantes por curso). El gobierno “de científicos” ha decretado el fin del aislamiento social. Ello ocurrirá en aulas que están abarrotadas de estudiantes y en catastróficas condiciones edilicias.

El “protocolo” presentado indica que “la sospecha y confirmación de casos no implica necesariamente el cierre del aula ni la interrupción de las clases presenciales” (Télam 10/2/22). Recién se “sospechará” (sic) de un brote de COVID-19 en el aula en presencia de al menos 3 casos confirmados entre alumnos de un mismo aula -o alumnos y docente, para el caso de docentes permanentes- asociados epidemiológicamente, en un periodo igual o inferior a 7 días (Protocolo “Aula segura”). Es decir que recién habría que esperar a un rebrote de casos para que se realice el aislamiento de los infectados, siempre sin suspender las clases.

Además, “los contactos estrechos asintomáticos que hayan recibido las dos dosis de la vacuna no se deberán aislar y podrán seguir asistiendo a clases” (id.). Por otra parte, y ante la presencia de síntomas asociados al covid-19, los trabajadores de la educación y los alumnos no deben acudir a la escuela para realizar el aislamiento. Pero si los síntomas no son compatibles con COVID-19, luego de 24 horas sin ellos puede volver a la escuela. Como el gobierno eliminó los testeos, no habrá forma de constatar si se trata de coronavirus.

El “protocolo” –palabra que le queda grande- parece diseñado por los Trump, Bolsonaro y los falsos libertarios de Milei. Sencillamente se trata de garantizar la presencialidad escolar a como dé lugar, a costa de la salud de docentes y estudiantes. El gobierno nacional, los gobernadores y los sindicatos docentes pretenden que las clases se desenvuelvan bajo la “normalidad” de convivir con los infectados de Covid en las escuelas. Este concepto ni siquiera es válido para enfermedades corrientes como la gripe, dónde parte del tratamiento consiste en realizar el reposo correspondiente. Las escuelas se convertirán en un gran foco de infecciones, que tendrá como resultado el mayor contagio del resto de la población.

La docencia tiene planteada una lucha en defensa de su salud, sus condiciones laborales –incluida el salario- y la vida.

Abajo el nuevo protocolo. Por un plan de “Covid 0” en las escuelas. Vacunación triple para estudiantes y docentes. Re establecimiento de los grupos reducidos. Testeos masivos y seguimiento de casos. Por el cierre de los establecimientos educativos que tengan casos de Covid. Por el derecho de la docencia a suspender la presencialidad en pandemia y decretar el pase a la virtualidad. Por la convocatoria a asambleas y plenarios en todos los sindicatos docentes.