¿Es compatible llamarse “peronista” y estar en contra de dividir La Matanza?

Por Santiago Tulián, presidente de la Juventud Radical de La Matanza.

Hace unos meses decidí comprarme un libro icónico de la doctrina peronista: “La Comunidad Organizada”. Allí, se expone el pensamiento del ideario Justicialista, en donde se analiza y teoriza el discurso pronunciado por el presidente Juan Domingo Perón, en el marco del Primer Congreso Nacional de Filosofía, celebrado entre el 30 de marzo y el 9 de abril de 1949.

La intención de Perón era mostrarle al mundo “una idea sintética de base filosófica, sobre lo que representa sociológicamente nuestra tercera posición.”

Un dato de color es que el prólogo de la nueva edición lo escribió el ex jefe de gabinete, Santiago Cafiero. Su intervención es muy rica para entender el pensamiento peronista y contrastarlo con lo que sucede en La Matanza, bastión históricamente justicialista. Dice Santiago Cafiero: “el pensamiento peronista no es abstracto o especulativo sino político, y siempre referido a la tarea transformadora, liberadora y organizadora de la acción política”. Y lo cita a Perón al señalar que: “Para Perón la ciencia puede resolver en la abstracción los problemas, partiendo de premisas igualmente abstractas, pero en la vida de las comunidades los efectos de esas oscilaciones suelen ser muy otros (…) Incumbe a la política ganar derechos, ganar justicia y elevar los niveles de la existencia…”

La idea de dividir La Matanza es un pensamiento político cuyo destinatario es el vecino de matancero. Para ponerlo en otros términos, el proyecto busca mejorar la calidad de vida de nuestra comunidad, que lejos está de ser organizada.

Divido en cuatro, el nivel de vida se elevaría sustancialmente, en especial para los lugares de La Matanza que se encuentran más marginados. El régimen de coparticipación cambiaría radicalmente en favor de los municipios que más inversión necesitan, lo que significaría mayor presupuesto para suplir carencias tales como: que el 40% carezca de redes cloacales; que un 20% no pueda acceder a agua potable; que más de un 35% de las calles no estén asfaltadas; y que miles de vecinos tengan que convivir con los más de 120 basurales a cielo abierto que hoy existen en nuestro municipio, incluido el CEAMSE de González Catán.

Por otra parte, la política se acercaría a la gente brindando más representación, lo que permitiría mayor presencia en las problemáticas de los vecinos, hecho que hoy en día resulta una utopía dado que la cantidad de concejales que tenemos por habitantes es cercana a uno (1) cada 104.000 personas. En ese sentido, y teniendo en cuenta los tiempos que corren, ser conscientes de que el Estado muchas veces puede ser un problema (en cuanto a lo burocrático y la alta presión fiscal), pero tantas otras una necesidad de primer orden. No se trata de más Estado o menos, sino de tenerlo en donde se lo necesita (como en este caso) y excluirlo en donde sobra.

Dicho esto, y a las claras de que la división de La Matanza lo que único que generaría sería más “justicia social” ¿Cómo oponerse a ello? ¿Cómo alguien que dice ser peronista, que dice luchar por las mayorías trabajadoras, por los excluidos, puede oponerse a este proyecto, cuyo único beneficiario es el pueblo matancero?

Como diría Juan Domingo Perón: “La dificultad del hombre de Estado responsable consiste precisamente en que está obligado a realizar cuanto afirma.”


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