La Inseguridad y la falta de transparencia

Por Arturo Ter Akopian, candidato a concejal por el frente Vamos con Vos en La Matanza.

Desde hace décadas que el tema “Seguridad” figura entre las centrales preocupaciones de la ciudadanía en el conurbano bonaerense y no es casualidad. Incluso en años donde no había crisis económica la seguridad forma parte de una preocupación preponderante de la población. Las respuestas oficiales con el pasar de los años fueron tan diversas como ineficaces al momento de abordar la cuestión, sin importar qué lado de la grieta gobierno: desde negar la inseguridad diciendo que es una “sensación” hasta volcar cuanto efectivo de seguridad estuviera disponible, con presupuestos abultados para equipamiento y vía libre para el gatillo fácil. Lo único seguro es que la inseguridad está lejos de ser resuelta.

En primer lugar, para cualquier análisis productivo, es fundamental entender los orígenes de la misma. Nadie nace con deseo innato de querer cometer un crimen, salvo excepciones, la gran mayoría de los que cometen crímenes son producto de la marginación y exclusión que genera la pobreza. La falta de perspectivas de desarrollo mediante un trabajo digno y honesto, las condiciones de vida paupérrimas, la ausencia del Estado en garantizar derechos humanos básicos (salud, educación, vivienda, etc) y por ende la ausencia de ley, y, por último, un contexto sociocultural que no condena plenamente a la criminalidad (basta con ver cuántas películas, series y músicos de consumo masivo transforman a criminales en héroes) generan la muy fácil tentación de caer en el crimen. Esto es fundamental entenderlo, porque en un país donde no se crea empleo privado desde hace 10 años (y el que se crea es con gran informalidad) la no creación de empleo significa que millones de jóvenes no logran insertarse en el mercado laboral y por ende las perspectivas de futuro desaparecen. Este flagelo que lleva mucho tiempo es un caldo de cultivo para la criminalidad, esto explica en gran parte su origen. Ignorarlo o acusar los habitantes de barrios populares o villas miseria de ser criminales no forma parte de la solución. Los pobres sufren igual o más la inseguridad que los sectores medios. Ahí la ausencia o ineficacia del Estado es peor.

Ante esto, tras negarlo durante años, este gobierno en su versión 2011-2015 y en su versión actual, al igual que el gobierno de Cambiemos (después Juntos por el Cambio y ahora sólo Juntos), tomaron una lógica punitivista del criminal común, del “pibe chorro”, o sea del perejil. Con esto no quiero quitarle responsabilidad a quienes cometen crímenes. Las leyes son claras y quien comete un crimen, debe cumplir su condena en base al Estado de Derecho. Así como todo pobre no es chorro, la pobreza tampoco exime de responsabilidad ante el crimen. Por supuesto que en el gobierno de Cambiemos el gatillo fácil por momentos pareció la política oficial y mostró su faceta más explícita, pero lo cierto es que tampoco frenaron la inseguridad. No sólo por haber aumentado la pobreza y marginalidad, sino porque tampoco atacaron el segundo fenómeno, que es tan fundamental como el primero explicado.

Lo que viene sucediendo desde hace décadas, además del aumento de la pobreza y la marginalidad, es la total falta de control y transparencia de las fuerzas de seguridad y del sistema penitenciario. Con la complicidad de jueces, intendentes y bandas mafiosas (formada por ex policías) todo el aparato de seguridad y justicia funciona con absoluta irresponsabilidad y sin control alguno. En todos estos años en los que se gastó enormes cantidades de dinero en sumar más efectivos a las calles, nuevos patrulleros (con menos de 1 año de vida útil), cámaras de seguridad, armamento, etc. Quedó totalmente demostrado que el problema no es el presupuesto y que más policías y vehículos en las calles no resuelve absolutamente nada, sólo se malgastan recursos públicos. ¿A dónde va todo ese dinero? ¿Cómo es que todos los años se agregan patrulleros nuevos y tienen poco y nada de vida útil? ¿Cómo es que los policías tienen salarios bajos y muchas veces ellos mismos están expuestos a los asaltos?

El problema es la falta de transparencia en el manejo de los recursos y en la falta de control político sobre las fuerzas de seguridad. Hace casi 20 años atrás, el ex Ministro de Seguridad bonaerense, León Arslanian, inició una serie de reformas en la Policía Bonaerense. Una de las principales era la creación de los Foros Vecinales de Seguridad por localidad, donde el Comisario debía responder y dar cuenta de sus actos ante los mismos. Ese mecanismo permitía que representantes vecinales conozcan a su Comisario y tengan una instancia dónde interpelarlo. Lamentablemente, el ex Gobernador Scioli con el ex Ministro Carlos Stornelli (si, el ahora “anti kirchnerista” que persigue a los k y acusado de espionaje ilegal) se ocuparon de distorsionar y frenar dichas reformas en complicidad con los Intendentes. Hasta llegaron al punto insólito de con sólo 6 meses de preparación poner a personas con armas en las calles (la famosa Policía Local o “de los Intentendes”). En mi experiencia, quien les habla fue el primer y último Presidente del Foro de Seguridad de Ramos Mejía, antes de ser cooptado y adormecido por la Intendencia de La Matanza y sus secuaces. Pero volvamos a analizar porqué es importante el control. No sólo permite transparentar la utilización de los recursos y de la gestión policial de los Comisarios, sino que crea un mecanismo más democrático en la rendición de cuentas. Hoy los Comisarios y Jefes de Calle son totalmente anónimos para la gran mayoría de los vecinos, y sólo rinden cuenta ante sus superiores. Pueden ser cambiados de Comisaria sin que nadie se entere de la noche a la mañana, más cuando surgen hechos que escandalizan como el del domingo.

El triste hecho del domingo no es un hecho nuevo o aislado. El problema de la inseguridad no es un problema de hace pocos años y los abordajes que tomaron ambos lados de la grieta han fracasado por todo lo expuesto: aumento de pobreza y ausencia de control sobre todo el sistema de seguridad y justicia. Un cambio que podría ser inmediato es que retornen los Foros Vecinales de Seguridad totalmente independientes de los Intendentes y que las autoridades policiales de cada localidad rindan cuentas ante el mismo.

Por supuesto que el abordaje debe ser mucho más profundo y está lleno de especialistas que pueden hacer un excelente abordaje sobre el tema. Quien escribe estas palabras lo hace en condición de vecino, comerciante, presidente de la Casa de Auxilio de Ramos Mejía y Sec. Gral. del Partido Socialista en La Matanza.


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